Implante despierta y devuelve conciencia a paciente después de 15 años en estado vegetativo

Wikimedia Commons

Un hombre de 35 años, que estuvo por 15 años en estado vegetativo a consecuencia de un accidente aautomovilístico, ha mostrado signos de conciencia luego de que neurocirujanos implantan un estimulador del nervio vago en su cuello. Los hallazgos fueron reportados hoy en Current Biology, demostrando que la estimulación del nervio vago (VNS en inglés) –usado ya en epilepsia y depresión– puede ayudar a restaurar la conciencia aun muchos años después de haber pasado a estado vegetativo.

El resultado contradice la creencia generalizada que los desórdenes de conciencia que persisten más allá de los 12 meses son irreversibles, indicaron los investigadores del Instituto de Ciencias Cognitivas Marc Jeannerod in Lyon (Francia). El nervio vago es el décimo de doce nervios craneales. Nace del bulbo raquídeo e inerva la faringe el esófago, la laringe, la tráquea, los bronquios, el corazón, el estómago, el páncreas, el hígado y vísceras.

Es conocido por ser importante al despertar, en la alerta, y otras funciones esenciales. Para probar la capacidad del VNS para restaurar la conciencia, los investigadores escogieron un caso difícil para asegurar que ninguna de las mejoras puedan ser explicadas por coincidencia de otros factores ajenos. Buscaron a un paciente en estado vegetativo por más de una década sin signos de mejora.

Escaneo PET mostró cómo cambió la actividad cerebral 3 meses después del VNS (antes, izquierda; después, derecha). 

Luego de un mes de VNS, la atención del paciente, movimientos y actividad cerebral mejoraron significativamente. El hombre empezó a responder a órdenes simples, algo antes impensable. Por ejemplo, pudo seguir un objeto con sus ojos y giró su cabeza cuando se lo requirieron. Su madre reportó que el paciente estuvo despierto cuando escuchaba a su terapista leyendo un libro.

Luego de la estimulación, los investigadores observaron respuestas ante las amenazas, que habían estado ausentes todo aquel tiempo. Por ejemplo, cuando el enfermero se aproximaba repentinamente al paciente, este reaccionaba con sorpresa abriendo la totalidad de sus ojos. Tras muchos años en estado vegetativo, el sujeto entró a un estado de mínima conciencia.

Los récords de actividad cerebral revelaron grandes cambios. La señal de electroencefalograma theta (importante para distinguir entre estado vegetativo y mínimamente conciente) se incrementó significativamente en áreas del cerebro envueltas en movimiento, sensibilidad, y conciencia. El VNS también incrementó la conectividad funcional del cerebro. Asimismo, una tomografía por emisión de positrones (PET) demostró incremento en la actividad metabólica tanto en las regiones cortical y subcortical del cerebro.

A luz de estos hallazgos, los autores concluyen que la intervención puede resultar en cambios en la conciencia aun en los casos clínicos más severos.

Ahora, los investigadores planean un estudio colaborativo a gran escala para confirmar y extender el potencial terapéutico del VNS para pacientes en estado vegetativo o mínimamente consciente. Además de ayudar pacientes, los autores creen que los hallazgos aumentarán el entendimiento de esta fascinante capacidad del cerebro de producir una experiencia consciente.

 

Daniel Meza
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