Un antidepresivo puede acabar con esas llantitas abdominales

Wikimedia Commons

Que las células inmunes jueguen un papel determinante en el peligroso acumulamiento de grasa abdominal es una idea difícil de aceptar. Y que un antidepresivo pueda ayudar a controlar la inflamación de las células inmunes para así moldear nuestra figura es una correlación que podría lindar con el absurdo. Pero un estudio de la Escuela de Medicina de Yale así lo concluye, de acuerdo con el documento que publica la revista Nature.

Y ojo, el combate al sobrepeso no solo se trata de un afán vanidoso: según la Organización Mundial de la Salud, la obesidad a nivel global se ha duplicado desde 1980 a la fecha y la mayoría de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad mata a más personas que el peso insuficiente. Ello, a la luz de que la gordura está asociada a enfermedades cardiacas y diabetes tipo 2.

Christina Cammel y su equipo han investigado a los macrófagos, células inmunes que ubican y engullen patógenos (bacterias, células dañadas, eritrocitos) en los tejidos del cuerpo. Pero a medida que envejecemos, hay evidencia de que los macrófagos en la grasa del vientre se inflaman, aunque la relación de ello con la acumulación de tejido adiposo no estaba del todo clara.

De ahí que Cammel y compañía decidieran aislar los macrófagos del tejido graso de ratones jóvenes y viejos y secuenciar el ADN de estas células, lo que reveló que los genomas de los macrófagos envejecidos expresaron más genes que obstaculizan a las catecolaminas, neurotransmisores presentes en el torrente sanguíneo (incluyen a la adrenalina y dopamina, por ejemplo).

Los genes impiden su libre tránsito activando una enzima que suprime estos neurotransmisores. Todo ello se traduce en que las células inmunes envejecidas en la grasa del vientre de los ratones más viejos, afectadas por estos genes, se ven impedidas de comunicar al cuerpo que hay ahí grasa disponible para quemarse para obtener energía.

Para regularizar todos estos procesos, fue necesario hallar un receptor involucrado en la inflamación de estas células inmunitarias y apagarlo. Al hacerlo, los ratones más viejos fueron capaces de quemar la grasa del vientre tan rápidamente como los ratones más jóvenes después de un período de ayuno de 24 horas.

Tras ello, se aplicó un fármaco para afectar a la enzima que obstaculiza la transmisión de señales, lo cual surtió un efecto similar. La droga en cuestión es un antidepresivo llamado clorgyline, que se administra a algunas personas porque los bajos niveles de catecolamina se han relacionado con los síntomas de la depresión y ansiedad. No obstante, el fármaco aún no está comercialmente disponible, por lo que hasta ahora ha sido administrado de forma experimental. Esto es: no sabemos si hay efectos secundarios adversos en su uso intensivo o si este hace adelgazar. De hecho, señala Cammel, causa cambios en el apetito, aumentándolo o disminuyéndolo, dependiendo del individuo. Aunque, de nuevo, no se sabe aún cómo.

Modificar la forma en que el cuerpo responde a la acumulación de grasa es la forma que la ciencia viene investigando más profundamente a fin de combatir la pandemia del sobrepeso. Un ejemplo de ello es el dispositivo desarrollado por investigadores de las universidades de Columbia y Carolina Norte (EE.UU.), capaz de disolver la grasa con solo colocar un pequeño parche cargado de medicación sobre las partes del cuerpo donde se acumula el tejido adiposo, transformándolo en energía.

Hans Huerto

Si te gustó esta noticia, entérate de más a través de nuestros canales de Facebook y Twitter.

Novedades

Suscríbete

Déjanos tu mail para recibir nuestro boletín de noticias

La confirmación ha sido enviada a tu correo.