Nuestro reloj interno es regulado a diario por nuestros músculos

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De acuerdo con una investigación de la Universidad de Ginebra (Suiza), la Universidad de Bath, la Universidad Claude Bernard de Lyon, la EPFL, la Universidad de Surrey y el Instituto de Ciencias de la Salud de Nestlé, nuestro reloj circadiano, que regula una serie de funciones orgánicas como la digestión y el sueño, se sincroniza a partir del trabajo en nuestros músculos.

El trabajo, publicado en la revista PNAS, revela que los niveles de diversos tipos de lípidos en nuestras células musculares varían durante el día, a veces favoreciendo un tipo de lípido sobre otro. Ello afecta procesos como la liberación de la hormona melatonina durante el sueño, de enzimas digestivas a la hora del almuerzo o mantenernos despiertos en los momentos más concurridos del día.

Para probarlo, el equipo sincronizó el reloj circadiano de sujetos, pidiéndoles que sigan una rutina diaria de comer y dormir una semana antes del experimento. Cada cuatro horas, los investigadores tomarían una muestra muy pequeña del tejido muscular del muslo y analizarían su composición lipídica.

El equipo observó una clara correlación entre la composición lipídica de la célula muscular y la hora del día, explica Howard Riezman, del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Ciencias de la UNIGE, quien codirige el estudio. "Como la combinación de lípidos variaba sustancialmente de un individuo a otro, necesitábamos más pruebas para corroborar estos hallazgos", explica.

De ahí que los investigadores decidieran cultivar células musculares humanas en laboratorio y sincronizaron artificialmente sus relojes, en ausencia de un organismo que lo haga, usando señalizadores moleculares normalmente secretados por el cuerpo. La variación periódica de los lípidos fue similar. Y cuando interrumpieron el ciclo circadiano inventado, las variaciones cesaron en su mayoría.

Riezman cree que el reloj biológico en el músculo, con su impacto sobre los lípidos, podría ayudar a regular la sensibilidad de las células a la insulina pues los lípidos influyen en la capacidad de las moléculas para viajar dentro y fuera de las células musculares. Los cambios en su composición podrían ajustar la sensibilidad del músculo a la hormona así como su capacidad de tomar el azúcar de sangre.

Una baja sensibilidad del músculo a la insulina conduce a una condición llamada resistencia a la insulina, que se sabe que es una causa de la diabetes tipo 2. "Los estudios sugieren fuertemente un vínculo entre los relojes circadianos, la resistencia a la insulina y el desarrollo de la diabetes", explica Charna Dibner, la codirectora del estudio.

Un vínculo entre los mecanismos circadianos y la diabetes tipo 2 a través del metabolismo de los lípidos podría dar pie al desarrollo de nuevas herramientas de estudio y terapias para este desorden y la influencia en este del reloj interno.

Hans Huerto

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