Detectan molécula asociada a la vida en un cometa: por qué es una mala noticia

El freón-40 hallado en el joven sistema IRAS 16293-2422 renovaría algunos conceptos en la búsqueda de vida en el espacio (B. Saxton (NRAO/AUI/NSF); NASA/JPL-Caltech/UCLA).

Los datos recogidos por ALMA en Chile y el instrumento ROSINA en la misión Rosetta de la ESA han revelado rastros débiles del compuesto químico Freon-40 (CH3Cl) o cloruro de metilo y clorometano, alrededor del joven sistema estelar IRAS 16293-2422 [1], a 400 años luz, y del famoso cometa 67P / Churyumov-Gerasimenko (67P / CG), que recorre nuestro Sistema Solar.

Se trata de la primera detección en el espacio interestelar de organohalógenos o halocarburos. Se trata de compuestos como el cloro y el flúor unidos por el carbono y en nuestro planeta son producidos en procesos biológicos de organismos desde humanos a hongos así como por procesos industriales.

El descubrimiento del halocarburo Freón-40 en un cometa y lugares tan lejanos en el espacio, cuya existencia debe preceder a la del origen de la vida, entra en contradicción con la concepción de que estos compuestos indicaban la presencia de vida.

Edith Fayolle, investigadora del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica en Cambridge, Massachusetts, EE.UU., y autora principal del nuevo trabajo publicado en Nature Astronomy, señala que la ciencia hasta ahora no había podido predecir la formación de estos compuestos y “nos sorprendió encontrarla en concentraciones tan significativas, ahora está claro que estas moléculas se forman fácilmente en viveros estelares, proporcionando información sobre la evolución química de los sistemas planetarios, incluido el nuestro".

La búsqueda de vida en los 3.000 exoplanetas ahora conocidos estriba en gran medida en la detección de marcadores químicos —moléculas— que podrían indicar la presencia potencial de la vida.

El hallazgo de Freón-40 en estas condiciones indicaría que compuestos similares, relacionados con la aparición de vida, son parte del escenario de partida para la química orgánica en los planetas, de la llamada “sopa primordial” sobre la que estos se forman.

Con ello, los organohalógenos, antes que ser un subproducto de la existencia de formas de vida, pueden ser un elemento químico fundamental en el proceso de la aparición de la vida.

Jes Jørgensen, del Instituto Niels Bohr de la Universidad de Copenhague, añade que previamente, usando ALMA, “hemos encontrado precursores de azúcares y aminoácidos alrededor de diferentes estrellas. El descubrimiento adicional de Freon-40 alrededor de 67P / CG fortalece los vínculos entre la química pre-biológica de protoestrellas distantes y nuestro propio Sistema Solar”.

Los astrónomos también compararon las cantidades relativas de Freón-40 que contienen diferentes isótopos de cloro en el sistema de estrellas infantiles y el cometa - y encontraron abundancias similares. Esto apoya la idea de que un sistema planetario joven puede heredar la composición química de su nube madre-formadora y abre la posibilidad de que los organohalógenos puedan llegar a los planetas en los sistemas jóvenes durante la formación del planeta o mediante impactos cometa.

A la luz de ello, se esperan más búsquedas adicionales de compuestos organohalogenados alrededor de otras protoestrellas y cometas para ayudar a encontrar cómo es que estos suman a escenarios donde la vida es posible.

Hans Huerto

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