Un raro tumor pancreático encierra la clave para acabar con la diabetes

Cuando escasea la insulina, la hormona que regula los niveles de azúcar en nuestra sangre, o las células beta en el páncreas que la secretan, aparece la diabetes. Este mal, sufrido por más de 420 millones en todo el mundo y que cada año sega 1,6 millones de vidas, según la Organización Mundial de la Salud, puede conducir a una muerte lenta si no es controlada, causando proclividad a ataque cardiacos, insuficiencia renal, ceguera y amputación de extremidades.

No solo la insulina: cuando hablamos de este mal, otro factor crítico son las células beta, que la producen. La diabetes tipo 1, tiene al sistema inmune atacando y destruye por error a las células beta. Mientras que la deficiencia de funcionamiento de las células beta también contribuye de manera importante a la diabetes tipo 2, el tipo más común entre adultos. El desarrollo de fármacos que pueden aumentar el número de células beta sanas, por tanto, es una prioridad en la lucha contra la diabetes.

Los insulinomas, inusuales tumores pancreáticos benignos, derivados de las células beta productoras de insulina, encierran la clave para el desarrollo de mejores fármacos contra la diabetes, de acuerdo con una investigación de la Icahn School of Medicine en Mount Sinai, publicada en Nature Communications.

Con la ayuda de un grupo internacional de investigadores, el equipo autor del trabajo recolectó 38 insulinomas humanos, de páncreas que secretan demasiada insulina, y analizó sus patrones genómicos y de expresión.

Ello ha permitido delinear un diagrama real sobre cómo se replican las células beta a un nivel molecular, señala Andrew Stewart, MD, Director del Instituto de Diabetes, Obesidad y Metabolismo de la Icahn School of Medicine y principal autor del estudio.

“Recolectamos tumores benignos que no metastatizan y no causan gran daño, y estamos tratando de usarlos —ya que en ellos se da regeneración de células beta— como única fuente razonable de la información genómica sobre cómo hacer que las células beta se regeneren ".

Tras analizar los insulinomas recogidos, el equipo creó computacionalmente dos imágenes moleculares a partir de esos datos, una de los insulinomas y otra de las células beta normales, para identificar diferencias críticas entre ambas “que esperamos puedan conducir a nuevas formas de expandir la masa de células beta en pacientes con diabetes”, señala Stewart.

En 2015, con su equipo, demostró que la droga harmina impulsó la división sostenida y la multiplicación de las células beta humanas adultas en un cultivo. Según el Dr. Stewart, los nuevos resultados confirman que la harmina es una vía para la regeneración de células beta, pero también sugieren una serie de nuevas vías para el desarrollo de nuevos fármacos para la diabetes.

Al tratarse además de una enfermedad inflamatoria, la diabetes ha sido abordada por la ciencia incluso desde una perspectiva bacteriana tomando a los microorganismos como responsables del desorden, de acuerdo con una reciente investigación de la Universidad de Stellenbosch (Sudáfrica) y Douglas B. Kell de la Universidad de Manchester (Reino Unido).

Hans Huerto

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