Esquizofrenia y trastorno bipolar comparten raíz genética: se abre el camino a nuevas terapias

Una variante genética implicada en el trastorno bipolar y la esquizofrenia se asocia con mayor volumen de la amígdala y alteración de la conectividad prefrontal-límbica (Stéphane Jamain, datos de diffusion-imaging.com).

Una variante genética asociada con múltiples trastornos psiquiátricos es capaz de modificar la red cerebral y así aumentar el riesgo de que un individuo desarrolle trastorno bipolar y esquizofrenia, según un estudio publicado en JNeurosci.

Stéphane Jamain y sus colegas de la Society for Neuroscience usaron análisis genético y neuroimagen de muestras de tejidos de adultos con esquizofrenia, de otros con trastorno bipolar de inicio temprano y de un grupo de control de individuos sanos; asimismo, se practicó análisis post mortem de tejido cerebral de pacientes con esquizofrenia para demostrar que una variante de un gen implicado en la neurotransmisión está asociado con ambos trastornos.

Esta variación genética cambia la expresión de la proteína sinaptosomal SNAP25 en el cerebro (interviene en la transmisión de información entre neuronas), lo que puede afectar el procesamiento de la información entre las regiones del cerebro involucradas en la regulación de las emociones.

Consistente con esta idea, la variante se asoció con mayor volumen de amígdala y conectividad alterada prefrontal-límbico.

Los autores replicaron estos hallazgos en muestras independientes, minimizando el potencial de falsos positivos y aumentando la confianza en sus resultados.

La investigación confirma un componente genético compartido de estos trastornos y apunta a una condición potencialmente nueva que puede surgir en pacientes con diferentes diagnósticos en los que este gen está implicado, como el trastorno de déficit de atención / hiperactividad.

Asimismo, el hallazgo abre la posibilidad al desarrollo de nuevos y mejores métodos de diagnóstico temprano de estos dos desórdenes mentales.

La esquizofrenia es un trastorno mental grave, caracterizado por profundas alteraciones en el pensamiento, que afectan al lenguaje, la percepción y el sentido del yo, según la Organización Mundial de la Salud. Afecta a más de 21 millones de personas en todo el mundo y aunque tratable, una de cada dos personas que viven con esquizofrenia no recibe atención para la enfermedad.

Mientras que el trastorno bipolar, también tratable, afecta a alrededor de 60 millones de personas en todo el mundo y normalmente consiste en episodios maníacos y depresivos separados por períodos de humor normal.

Hans Huerto

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