Las erupciones volcánicas producen fenómenos El Niño

Mapa global de las consecuencias de El Niño 2016. Ahora, prevenirlas será posible mediante el monitoreo de volcanes (USGS).

Las erupciones volcánicas en los trópicos pueden desencadenar fenómenos de El Niño, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Rutgers-Nuevo Brunswick (EE.UU.) publicado en Nature Communications.

El Niño es un fenómeno que se manifiesta en al centro de las costas sudamericanas, entre Ecuador y Perú, por efecto del calentamiento de masas de agua, lo que conlleva a temperaturas elevadas del aire, precipitaciones pluviales anómalas en inmediaciones costeras y sequías más bien en regiones continentales. Si bien se origina en esta parte de Sudamérica, El Niño desencadena una serie de notorios efectos climáticos globales, con consecuencias devastadoras en muchos casos. Se da normalmente cada 3 a 4 años, aunque cada 50 se registran fenómenos muy fuertes y cada 500 a 1000 ocurre un Mega Niño, capaz de transformar la morfología de las zonas que afecta.

De acuerdo con el reciente estudio, simulaciones de modelos climáticos han permitido demostrar que El Niño tiende a alcanzar su pico durante el año después de grandes erupciones volcánicas, como la del Monte Pinatubo en Filipinas en 1991.

Los millones de toneladas de dióxido de azufre bombeados a la estratosfera durante estos eventos geológicos forman una nube de ácido sulfúrico que actúa como sombrilla, reduciendo la luz solar y con ello la temperatura promedio de grandes superficies, según el coautor del estudio Alan Robock.

Pese a que los datos de temperatura de la superficie del mar desde 1882 documentan patrones de El Niño después de cuatro grandes erupciones —las del Santa María (Guatemala), Monte Agung (Indonesia), El Chichón (México) y Pinatubo— se prefirió estudiar esta última por ser la mejor documentada por la tecnología moderna. Expulsó cerca de 20 millones de toneladas de dióxido de azufre, dijo Robock.

El enfriamiento en África tropical después de las erupciones volcánicas debilita el monzón de África Occidental, y conduce a anomalías del viento del oeste cerca del ecuador sobre el Pacífico occidental, según el trabajo. Dichas singularidades son amplificadas por las interacciones aire-mar en el Pacífico, favoreciendo una respuesta de tipo El Niño.

Las simulaciones de modelos climáticos muestran que las erupciones tipo Pinatubo tienden a acortar La Niñas, alargar El Niño y provocar un calentamiento inusual durante períodos neutrales, según el estudio.

La importancia del estudio radica en que a futuro las grandes erupciones volcánicas permitirán predecir la eventual aparición de El Niño, permitiendo a gobiernos e individuos tomar mejores y más informadas decisiones para hacer frente al fenómeno.

 "Todo lo que necesitamos es un número - cuánto dióxido de azufre entra en la estratosfera - y se puede medir con satélites al día siguiente de una erupción".

Hans Huerto

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