Según los expertos, ya es difícil imaginar un Sistema Solar sin el Planeta Nueve

Ilustración de un posible Planeta Nueve. /ESO/Tom Ruen/nagualdesign

Un nuevo comunicado del Jet Propulsion Laboratory de la Agencia Espacial estadounidense NASA recoge las declaraciones de Konstantin Batygin, un astrofísico planetario del Instituto Tecnológico de California (Caltech, EE.UU.), que afirma que su equipo podría estar acercándose a la constatación de que el intrigante Planeta Nueve existe de verdad. Según la institución, hasta cinco líneas diferentes de evidencia observacional apuntan a la existencia de este cuerpo dentro de nuestro Sistema Solar. Para el astrofísico, a estas alturas, imaginar que el Planeta Nueve no existe, "genera más problemas de los que resuelve. De repente, hay cinco rompecabezas diferentes, y hay que encontrar cinco teorías diferentes para explicarlas".

Los primeros indicios del Planeta Nueve se publicaron en Astronomical Journal en 2016, por Batygin y su colega del Caltech, Mike Brown. Resulta que seis objetos conocidos en el lejano Cinturón de Kuiper, una región de cuerpos helados que se extienden desde Neptuno hacia el espacio interestelar, tienen órbitas elípticas que, no solo apuntan en la misma dirección, sino qu se inclinan de la misma manera, unos 30 grados hacia abajo (si en el espacio existiera tal cosa como un arriba o un abajo) en comparación con el plano en el que los planetas orbitan el sol.

Simulaciones por ordenador del Sistema Solar con el noveno planeta, revelaban que debería haber más objetos inclinados con respecto al plano solar. De hecho, la inclinación sería del orden de 90 grados, como si el plano del sistema solar y estos objetos formaran una "X". Brown se dio cuenta de que cinco de esos objetos ya conocidos por los astrónomos cumplían el requisito.

Tras publicar el artículo, surgieron dos pistas más de la existencia de este nuevo compañero. Un segundo artículo del equipo, dirigido esta vez por Elizabeth Bailey, demostró que el Planeta Nueve podría haber inclinado los planetas de nuestro sistema solar durante los últimos 4.500 millones de años. Lo que podría explicar un viejo misterio: ¿Por qué el plano en el que orbitan los planetas se inclina alrededor de 6 grados en comparación con el ecuador del sol? Y, por otra parte, el último signo revelador de la presencia del Planeta Nueve son los díscolos objetos del Cinturón de Kuiper, que orbitan en la dirección opuesta a todo lo demás en el Sistema Solar. La influencia orbital de Planeta Nueve explicaría por qué estos cuerpos del lejano Cinturón terminan contaminando el interior.

Pero pese a todos los indicios, el planeta sigue sin aparecer. Batygin y Brown están usando el Telescopio Subaru en el Observatorio Mauna Kea en Hawai para tratar de encontrarlo. Otra incógnita es su origen. En opinión de  Batygin, puede ser un fugitivo de nuestro propio sistema, o un planeta vagabundo errante atraído por la gravedad del sol. Pero habrá que esperar a que por fin den con él, para desentrañar sus misterios.

Beatriz de Vera

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