El 75% de la miel del mundo está contaminada con pesticidas, según un estudio

En junio, nos hacíamos eco de un estudio publicado en Science que proporcionaba finalmente pruebas sólidas de que los plaguicidas más populares, llamados neonicotinoides, son nefastos para los insectos polinizadores que mantienen en funcionamiento nuestro sistema de producción de alimentos. Los neonicotinoides son la clase de insecticidas más utilizada en el mundo, son químicamente similares a la nicotina, el compuesto que las plantas de la familia de las nenúfares han desarrollado para protegerse de las plagas causando parálisis y muerte en los invertebrados, y los científicos llevaban tiempo sospechando que este producto podría estar afectando a las abejas, pero es un tema difícil de estudiar en el laboratorio, donde los insectos podrían recibir dosis irreales de pesticidas.

Los neonicotinoides, o neónicos, representan un tercio del mercado mundial del mercado y se utilizan para proteger los principales cultivos como el maíz y la soja de las plagas de insectos. Ahora, un trabajo publicado en la misma revista científica afirma que no solo las abejas son víctimas de estos pesticidas, también su miel. Las abejas recogen el néctar cuando polinizan las plantas, y con el tiempo este líquido azucarado se acumula en este jarabe. Los datos analizados arroja que tres cuartos de las mieles producidas en todo el mundo contienen neónicos, dañinos para un gran número de especies.

Estos pesticidas, introducidos a mediados de 1990, se basan en la estructura química de la nicotina y atacan el sistema nervioso de las plagas de insectos. Debido a que se encuentran en toda la planta, incluyendo el polen y el néctar, las abejas se contaminan, y por tanto, también la miel. Los investigadores, un equipo interdisciplinario de la Universidad de Neuchâtel y el Jardín Botánico de Neuchâtel (Suiza), afirman que los neónicos han demostrado efectos en el comportamiento, la fisiología y las capacidades reproductivas de estos insectos.

Para probar los niveles de contaminación, tomaron muestras de miel de productores locales de todo el mundo y probaron cinco neonicotinoides comúnmente usados: acetamiprid, clothianidin, imidacloprid, thiacloprid y thiamethoxam, concluyendo que el 75% de las muestras contenían, al menos, una de estas cinco sustancias. Las proporciones varían considerablemente entre las regiones, con los niveles más altos en América del Norte (86%), Asia (80%) y Europa (79%), y el más bajo en América del Sur (57%). Oceanía, Nueva Zelanda y las islas del Pacífico se encuentran ligeramente por debajo de la media(71%).

Chris Connolly, un experto en neurobiología de la Universidad de Dundee advierte, según informa Phys.org, de que los hallazgos son alarmantes: "Los niveles detectados son suficientes para afectar la función del cerebro de las abejas y pueden dificultar su capacidad para polinizar cultivos y plantas". Los neonicotinoides han sido declarados un factor clave en la disminución de las abejas en todo el mundo, y la Unión Europea emitió una prohibición parcial de su uso en 2013, recoge la publicación. No obstante, la intención no es sembrar la alarma: las concentraciones medidas fueron inferiores al nivel máximo de residuos autorizado para el consumo humano para todos los compuestos y muestras, aunque la concentración total excedió este límite para dos muestras que contenían cinco neonicotinoides. Sin embargo, aún no se conoce exactamente cómo puede afectar la contaminación por múltiples sustancias a las abejas, los seres humanos u otros organismos.

Beatriz de Vera
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