Posible nuevo tratamiento para pacientes con un raro cáncer de huesos

Células de cordoma. /Wikipedia

El cordoma es una forma rara de cáncer de hueso que afecta a individuos de todas las edades y se cree que  se desarrolla a partir de tejido embrionario, conocido como notocorda. Son tumores de crecimiento lento, pero agresivos y potencialmente mortales que se forman en los cuerpos vertebrales de la columna vertebral, el sacro y la base del cráneo. Debido a que involucran estructuras críticas como el tronco encefálico, la médula espinal y los nervios y arterias importantes, los cordomas son difíciles de tratar. La cirugía y la radiación son actualmente las únicas formas efectivas de tratamiento.

Sin embargo, el estudio genómico más extenso del cordoma hasta la fecha, publicado en Nature Communications, muestra que los pacientes de esta rara enfermedad podrían ser ayudados por los medicamentos existentes. Los científicos del Instituto Wellcome Trust Sanger, el Instituto de Cáncer de la Universidad de Londres y el Royal National Orthopaedic Hospital NHS Trust (Reino Unido), estudiaron los tumores de cordoma de 104 pacientes y encontraron que el 16% de las muestras tumorales tenían cambios genéticos, o mutaciones, en los genes de señalización PI3K. Estos genes son el blanco de los fármacos existentes, conocidos como inhibidores de PI3K, que se están utilizando para tratar muchos cánceres, incluyendo cáncer de mama, cáncer de pulmón y linfoma, pero aún no se habían considerado para el cordoma.

Se sabe desde hace un tiempo que el gen brachyury, o T, desempeña un papel en el cordoma, pero por primera vez el equipo utilizó la secuenciación genómica para demostrar que solo una copia adicional del gen T parece conducir estos tumores. El equipo también descubrió un nuevo gen del cáncer que es específico para este tipo de tumores, conocido como LYST, que no se ha encontrado en ningún otro cáncer. Basándose en los datos obtenidos, proponen un ensayo clínico de los inhibidores de PI3K para este grupo particular de pacientes con cordoma, que podrían beneficiarse de los tratamientos existentes. Los investigadores aseguran que estos hallazgos representan un gran paso adelante en la comprensión de las causas subyacentes del cordoma, y ​​ofrecen la esperanza de que mejores tratamientos estén pronto disponibles para algunos pacientes.

Recientemente conocíamos que un señalizador de calcio puede potenciar el uso que hacen las células inmunes de nutrientes necesarios para multiplicarse y conformar un ejército para combatir virus. El trabajo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York (EE.UU.), publicado en Immunity, da cuenta del hallazgo en células humanas y ratones. Las células T, tipo de glóbulo blanco, cuando son activadas por un invasor, se dividen y multiplican en un ejército de clones preparados específicamente para atacar a ese invasor. Ahora sabemos que pueden utilizar la energía de azúcar en la sangre (glucosa) para ello, aunque depende del flujo de calcio en las células, un mecanismo no reconocido previamente, dicen los autores.

Beatriz de Vera
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