Incendios en España amenazan el hábitat de los osos pardos, en peligro de extinción

Oso pardo. /Pxhere

Centenares de incendios asolan Portugal y las comunidades autónomas españolas Galicia y Asturias, donde el fuego se ha cobrado desde el pasado sábado 31 víctimas mortales y una veintena de heridos entre los dos países. Una gran parte de las zonas rurales han sido evacuadas y peligran territorios colindantes. Hoy lunes, la responsable de Medio Rural de la Xunta de Galicia, afirmaba que al menos 132 incendios fueron provocados, calificándolos de de "atentados" así como de "terroristas" a sus autores. Y confirmaba que siguen siendo quince los focos que tienen decretada la situación dos, de riesgo real para la población.

Además, este infierno ha coincidido con la llegada del huracán Ophelia, de tres grados en la escala Saffir-Simpson, el más fuerte jamás conocido que haya pasado tan cerca de Europa. Ophelia ha contribuído a la extensión del fuego y ha complicado las labores de extinción, no solo por el viento, de unos 80 km/h, sino por su procedencia, ya que llevaba vientos cálidos del sur, lo que ha hecho que la humedad relativa bajara y que se dispararan las temperaturas, con máximas de entre 30 y 34 grados en pleno mes de octubre.

A la terrible situación en la que se encuentra la zona, se suma el riesgo de que el fuego llegue al la Reserva de Muniellos, considerado como el mayor robledal y mejor conservado de España. En esta Reserva de la Biosfera, una zona protegida de unos 57 kilómetros cuadrados de extensión y acoge tanto robles de distintas especies, de hasta seis metros de diámetro, donde predomina el roble albar (Quercus petraea), aunque abundan también los tejos, acebos,hayas y abedules, que forman parte del hábitat del oso pardo y el urogallo, ambas especies en peligro de extinción. 

Situado en el extremo suroccidental de Asturias, en Cangas del Narcea, este bosque ocupa unas 2.695 hectáreas. Su altitud va desde los 1.500 metros de la sierra a los 680 en la entrada del monte. En los niveles inferiores, junto al río aparecen fresnos, pláganos, sauces, avellanos y gran variedad de musgos y líquenes.

En 1964 fue declarado por el Estado “paisaje pintoresco”, pero no cesó su explotación hasta 1973, año en el que es adquirido por el Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA). En 1982 es declarado Reserva Biológica Nacional y en febrero de 1988, se amplía el ámbito de la Reserva Biológica con la inclusión de más terrenos.
Por último, en noviembre de 2000, fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO. 

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé un descenso de las temperaturas, y probables lluvias y chubascos dispersos para la tarde, que ayuden a apagar los trágicos incendios. En junio, otro masivo y descontrolado fuego quemaba el norte de Portugal, causando más de 60 muertos y 160 heridos. Pero en este caso, las causas eran naturales. Según cifras de la Agencia Europea del Medio Ambiente, los incendios forestales son una amenaza anual en Portugal, produciéndose entre 1993 y 2013 más que en España, Francia, Italia o Grecia, pese a su tamaño relativamente pequeño.

Beatriz de Vera
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