Consiguen que la terapia CAR-T para el VIH sea 50 veces más efectiva

Linfocito T. /Flickr / NIAID

Científicos de la Universidad de Pennsylvania mejoraron los linfocitos T con receptores antigénicos quiméricos (CAR-T) para el tratamiento del VIH. Como resultado, las células produjeron mayores cantidades de proteína activa, su propia resistencia al virus aumentó, y el nivel de propagación del virus disminuyó en 50 veces. La revista PLOS Pathogens publicó el artículo.

Para combatir el VIH ya se usó CAR-T. La terapia ya ha sido sometida a pruebas celulares, no ha mostrado efectos secundarios graves, pero su efectividad era demasiado baja. Los autores de la nueva investigacióon decidieron mejorar estas soluciones existentes y de manera progresiva cambiaron casi todos los elementos de la construcción genética anterior.

En primer lugar, sustituyeron un vector (portador de la información genética) desde el retroviral al lentiviral. Ambos tipos de vectores se integran en el genoma de las células modificadas, aunque los lentivirales se integran en el gen y los genretrovirales en su región reguladora. Los científicos supusieron que la síntesis CAR iría de manera más efectiva en el segundo caso, y trasladaron el gen, utilizado anteriormente, al vector lentiviral. Los experimentos demostraron que aumentó tanto la cantidad de la integración del vector en el genoma como ​​la concentración total de CAR.

En segundo lugar, los autores sustituyeron los elementos del mismo gen —el promotor (región que desencadena su expresión) y la región que codifica el dominio transmembranal del receptor—. En la versión original CAR, el dominio transmembranal que une partes extracelulares e intracelulares, fue tomada de la proteína CD4. En la nueva versión lo han reemplazado de la proteína CD8a al dominio, que no solo permite a los receptores dimerizar, sino que también reduce la sensibilidad de las células al virus.

El CAR-T reconstruido se comporta significativamente mejor que la versión inicial - la tasa de reproducción del virus se ralentiza por 50 veces, lo que hace que el método sea prometedor para terapias. Los autores argumentan que las pruebas en los pacientes se iniciarán en 2018.

Anna Obraztsova

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