Cocodrilos vs tiburones: científicos documentan las encarnizadas luchas de estos predadores

La muerte en las fauces de un cocodrilo es un riesgo no calculado hasta ahora para la supervivencia de animales marinos. /Pxhere

Por primera vez, los investigadores han documentado la lucha violenta de dos de los depredadores acuáticos más feroces de la naturaleza: cocodrilos y tiburones. Pese a pertenecer a mundos muy diferentes, se conocían choques entre estos dos animales con anterioridad, aunque no pasaban de la anécdota, pero ahora, un estudio exahustivo publicado en Southeastern Naturalist ha descubierto evidencias de cocodrilos disfrutando de banquetes de escualos.

Esto pasa, según investigadores de la Universidad Estatal de Kansas (EE.UU.), porque en las zonas costeras donde los ecosistemas marinos se encuentran con los estuarios, a veces los tiburones se desvian de su hábitat oceánico a la mezcla salobre de agua dulce y salada cerca de la orilla, donde pueden encontrarse con el caimán americano (Alligator mississippiensis), capaz de adaptarse a las condiciones saladas de estas vías costeras.

Los autores explican que estos reptiles pueden tomar agua fresca de la superficie del agua salada acumulada por lluvias intensas, lo que prolongaría el tiempo que pasan en este ambiente. El equipo rastreó la literatura científica e histórica y consultó a expertos sobre casos de caimanes que atacan a Elasmobranchii, una subclase de peces cartilaginosos que incluye tiburones y rayas. De este modo, encontraron evidencia de cuatro veces en que los caimanes americanos se alimentaron de estos peces, que incluyen los ataques a un tiburón nodriza, un tiburón bonnethead, un tiburón limón y una raya del Atlántico.

Si bien los casos conocidos de esta presa son pocos y distantes entre sí, para los científicos, esto demuestra que A. mississippiensis no tiene problemas en ir más allá de lo que marca su dieta regular de crustáceos, caracoles y pescados cuando la ocasión se lo permite. Consideran que el hecho de que ocurra significa que los tiburones y los rayos pueden constituir una parte más significativa de la dieta de los caimanes de lo que se pensaba hasta el momento.

Otra importancia del hallazgo es que pone sobre la mesa otra razón para la extinción de especies marinas, la muerte en las fauces de un cocodrilo es un riesgo no calculado hasta ahora para la supervivencia de estos animales.

En cuanto a por qué este comportamiento de presa ha pasado desapercibido durante mucho tiempo, podría deberse a que tanto los caimanes como los tiburones son animales difíciles de estudiar y observar en hábitats costeros, especialmente porque algunos tiburones pequeños pueden confundirse con peces. Y también tiene que ver la dificultad de estudiar la dieta de los cocodrilos. Muchos de ellos convierten lo que tragan en papilla muy rápidamente convirtiéndolo todo en una gran pila de cosas indistinguibles, a excepción de ciertas partes del cuerpo como el pelo y las concha.

El contraataque

Pero no pienses que los tiburones son solo la despensa alternativa de los cocodrilos. El combate no siempre es tan desigual, durante la investigación, también descubrieron informes de un extraño enfrentamiento histórico en el que se giraron las tornas: en 1877, la revista deportiva The Fishing Gazette publicó un artículo titulado Alligator and Shark Fight, que narra las observaciones de una escaramuza épica entre caimanes americanos y especies desconocidas de tiburones. El texto cuenta que después de que unos 500 caimanes se congregaran en la ensenada para deleitarse con una escuela de peces traída por la marea, cientos de tiburones respondieron al baño de sangre con una emboscada al caimán. Según el testimonio de un testigo ocular: "Los tiburones y caimanes se elevan sobre la cresta de las olas y luchan como perros".

Beatriz de Vera
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