El Telescopio Hubble viene cayendo muy lentamente hacia la Tierra

Las más de 11 toneladas del Telescopio Espacial Hubble orbitan la Tierra a unos 568 km de altura, girando alrededor de nuestro planeta a una velocidad de 8 km por segundo, dándole una vuelta al globo terráqueo cada 97 minutos. Sin el Hubble y sus observaciones sobre supernovas, agujeros negros, ondas gravitacionales y demás, la comunidad astronómica tendría unas 9.000 publicaciones menos, que citan los hallazgos de su operación.

Por ello, pensar que lentamente se está cayendo supone una preocupación doble, por la ciencia y por el punto de impacto que sus restos vayan a tener en la superficie del planeta.

Así como la estación espacial china Tiangong-1 —que con sus 8,5 toneladas caerá pronto a la Tierra, aunque aún no se sabe dónde— el Hubble ha iniciado un lentísimo proceso de precipitación hacia la superficie que lo vio partir en 1990.

La revista Forbes informa al respecto del decaimiento orbital que se traería abajo al telescopio: “Normalmente definimos el límite entre la atmósfera de la Tierra y el espacio exterior a aproximadamente 100 kilómetros, pero en realidad la situación es mucho más complicada. La atmósfera nunca termina realmente, simplemente se difumina cada vez más arriba, con átomos y moléculas ligadas gravitacionalmente a la Tierra que se extienden a altitudes de hasta 10.000 km. Más allá de ese punto, la atmósfera de la Tierra es indistinguible del viento solar, ambos consistentes en átomos tenues, calientes y partículas ionizadas”.

Claro está, a las alturas en que se encuentra al Hubble pocas partículas de la atmósfera del planeta siguen (acaso menos del 1% de la masa de la atmósfera de la Tierra), aunque ahí están. Y las que están colisionan con la gran estructura, dadas sus dimensiones y la velocidad con que recorre el vacío. Cada choque casi imperceptible va frenando Hubble lenta, gradual e irremediablemente. Perdiendo así altitud y velocidad, el telescopio está condenado a caer en una espiral descendente sobre nuestro planeta.

Anteriormente misiones tripuladas han operado en el Hubble para renovar su aceleración aplicando impulsos, pero actualmente esto no es factible porque no se cuenta con ninguna tripulación o vehículo en preparación para ello. De no tomarse medidas al respecto, el proceso gradualmente se acelerará, pues mientras más descienda el Hubble, se topará con más partículas a su alrededor.

Si las cosas continúan así, es probable que el Hubble caiga a tierra a más tardar a mediados de la década de 2030, o incluso en poco más de una década, dependiendo de una serie de factores impredecibles. “El único aparato planeado capaz de reparar o impulsar el Hubble, el Sistema de Lanzamiento Espacial de la NASA, ya ha visto su primer vuelo planeado retrasado. Si las cosas se retrasan más, es posible que no tengamos otra opción que desviar la órbita [del Hubble, para controlar su caída al planeta]”, continúa el artículo.

Hans Huerto

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