La contaminación causó el 16% de muertes en 2015

La Comisión The Lancet sobre Contaminación y Salud ha publicado un informe que revela los efectos adversos de la contaminación en la salud mundial: la polución está asociada al 16% de las muertes anuales en todo el mundo.

Bruce Lanphear, miembro de la comisión y profesor de Ciencias de la Salud de la Universidad Simon Fraser, asegura que este es el primer análisis de su tipo sobre contaminación de aire, agua, suelo y ocupacional en conjunto, que además estima los costos económicos y “la injusticia social de la contaminación" (en algunos países, causó una de cada cuatro muertes): "La contaminación, que está en la raíz de muchas enfermedades y trastornos que afectan a la humanidad, es completamente prevenible".

Las enfermedades causadas por la contaminación fueron responsables en 2015 de aproximadamente 9 millones de muertes prematuras (16% de todas las muertes en todo el mundo), tres veces más muertes que el SIDA, la tuberculosis y la malaria combinadas; y quince veces más que todas las guerras y otras formas de violencia.

La polución aquel año mató a más personas que el tabaquismo, el hambre y los desastres naturales.

Como se ha dicho líneas, la polución ataca y mata en mayor medida a determinadas regiones y ello es una expresión de la injusticia social, según el trabajo: casi el 92% de las muertes relacionadas con la contaminación ocurren en países de bajos y medianos ingresos. En esos países, combatir la contaminación es más caro y los niños enfrentan los mayores riesgos debido a que las exposiciones pequeñas a sustancias químicas en el útero y en la primera infancia pueden resultar en enfermedades para toda la vida y, discapacidad, muerte prematura, así como un aprendizaje y potencial de ingresos reducidos.

La contaminación está estrechamente ligada al cambio climático y la biodiversidad. La combustión de combustibles fósiles en países de ingresos altos y la quema de biomasa en países de bajos ingresos representa el 85% de la contaminación por partículas en el aire. Los principales emisores de dióxido de carbono son las centrales eléctricas a carbón, los productores de productos químicos, las operaciones mineras y los vehículos. Acelerar el cambio a fuentes de energía más limpias reducirá la contaminación del aire y mejorará la salud humana y planetaria.

Expertos de la Alianza Global de Institutos de Investigación de Energía Solar (GASERI, por sus siglas en inglés) publicaron en abril un estudio en la revista Science que describe el camino que habría de seguirse para conseguir generar hasta 10 teravatios de energía solar en 2030 (la demanda mundial actual es de 15).

Hans Huerto

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