Cámara oculta muestra cómo un águila harpía protege a su pichón de una tormenta [VIDEO]

Rainforest Expeditions

Implacable muchas veces, otras tantas la naturaleza nos obliga a perdonarla y amarla otra vez regalándonos escenas grandiosas. Solo hace falta empeñarse en observar un poco más para encontrar belleza, sabiduría y ternura hasta en sus exponentes más feroces. Precisamente, observar es a lo que atinó un científico quien, usando una cámara escondida en la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional de Tambopata (Perú), captó en toda su dimensión el extraordinario comportamiento de una familia de tres águilas harpías, en las que las aves demostraron interesantes formas de coordinación para criar a su pichón. La empresa de ecoturismo Rainforest Expeditions hizo llegar el material audiovisual a la redacción de N+1. 

La especie que protagoniza nuestra historia es la arpía mayor o águila harpía. Hablamos de un ave rapaz que habita en varias regiones de Latinoamérica conocidas como el neotrópico. Presume de ser el águila más grande del hemisferio occidental y el hemisferio austral, y la única especie de su género. Habita en los bosques lluviosos desde México hasta el sureste de Brasil y Paraguay y el norte de Argentina tanto en las cuencas del Pacífico y el Atlántico. Es una de las rapaces más poderosas: una hembra puede medir hasta 100 cm de largo y 200 cm de envergadura, y pesar hasta 9 kilos. El macho suele ser ligeramente más pequeño y liviano. Sus presas favoritas son los mamíferos arborícolas como varias especies de monos, perezosos, coatíes. También se alimenta de aves y reptiles, como las iguanas verdes y serpientes. Puede hasta llevar a las copas de los árboles una cría de cerdo salvaje. 

Daniel Couceiro, director del proyecto para identificar especies Wired Amazon de la referida firma, graba desde hace un tiempo a un pichón de harpía, registrando el crecimiento de este, el cambio de sus pelusas por plumaje y su comportamiento en general. Todo ello se puede observar en los videos que el investigador ha estado dedicadamente publicando en HarpyCam, una lista de reproducción de YouTube. Más allá del fascinante crecimiento del polluelo, lo último que ha intrigado a Couceiro es el comportamiento del padre durante la aparición de una tormenta que amenazaba con traerse abajo a nido y pichón. El material es bastante revelador. 

 

El relato, contado en el blog Peru Nature en referencia a lo que pasó el día 13 de agosto, va así: son las 14:43 horas y el polluelo está parado solo en el nido. Su madre no lo acompaña, mucho menos su padre (al que Couceiro llamó Baawaja), quien desde que se rompió el cascarón el pasado 23 de junio, se ha mostrado en escasas ocasiones para asistir a la familia. El clima se muestra amenazador: repentinamente, un viento fortísimo empieza a soplar, llegando del norte. Un minuto más tarde, es el normalmente ausente Baawaja quien aparece para interponerse entre el viento fuerte que golpea y el pichón. El viento se incrementa, moviendo todas las ramas y árboles alrededor del nido, tomando el bosque por asalto.

Tres minutos más tarde (14:46 horas), la lluvia empieza a caer. El polluelo sacude su cuerpo y se acomoda entre las patas de Baawaja. En esta posición, el polluelo parece estar completamente protegido de los vientos y la tormenta. Por el viento fuerte, la cámara se mueve violentamente y pierde foco, y el cielo se ha oscurecido tanto que se ve con poco detalle todo lo que ocurre en el nido, en tanto que el temporal golpea la espalda de Baawaja.


Rainforest Expeditions

Solo dos minutos más tarde, el nido empieza a sentir la furia de la tormenta: se sacude violentamente en algo que parece el fin para las harpías en el nido. Pese a todo, el padre se sostiene imperturbable sobre sus grandes talones soportando a la furia de la lluvia y el viento en su espalda, protegiendo a su vástago con su cuerpo. El movimiento de las ramas es tan feroz a este punto que por momentos se pierde de vista al nido.

Finalmente, a las 14:49, el viento y la lluvia cesa. La cámara retoma posición normal y Baawaja es visible nuevamente. Poco a poco, la selva vuelve a su estado normal y regresa la luz. El padre protector está empapado pero no ha perdido estabilidad, y entre sus piernas emerge otra vez el pequeño polluelo. No está mojado, ni un poco. Pero el padre no se va sino hasta 15 minutos después de acabada la tormenta.

Intrigas de harpías

Posteriormente, el padre deja al pichón, y no se le ve por las siguientes semanas. Para Couceiro, hay algunas preguntas que responder. La primera es descubrir razón por la que el padre aparece tan pocas veces. Durante todo el periodo de incubación, era Baawaja quien se encargaba de alimentar a la madre, Kee Wai, quien se encargaba de hacer el nido. Pero desde que el polluelo nació, el padre solo se mostró cinco o seis veces. Pareciera que solo la madre se encargase de cuidar, alimentar y traer ramas para mantener en pie el nido y nutrir al pichón.

Sorprendió que, en el momento en que la tormenta ocurrió, Baawaja apreció para protegerlo, casi de la nada. ¿Habría soportado el polluelo la tormenta sin la protección del padre? ¿Cómo es posible que, solo 20 segundos luego de que el viento empiece a soplar, el padre hiciera su aparición en el nido? ¿Y por qué la madre, Kee Wai, nunca se mostró durante la tormenta, si ella es la que generalmente cuida del polluelo?

Por el momento, las respuestas a estas preguntas son un misterio, y más observación y estudio se requerirá para dar con explicacione certeras. Nos quedamos, mientras tanto, con el formidable desempeño del padre ante cámaras para proteger a su retoño.

 

Daniel Meza
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