¿Innovas constantemente tu comportamiento? La ciencia halló la región cerebral responsable

Investigadores de la Universidad de Pensilvania, la Universidad de Yale, la Universidad de Columbia y la Universidad de Duke han ubicado la región del cerebro responsable de los cambios en nuestro comportamiento, a los que nos aventuramos, por ejemplo, en situaciones extremas o para combatir la monotonía. Se trata de la corteza cingulada posterior, donde las neuronas registran una actividad inusualmente alta que alcanza su pico justo antes de que ocurra un comportamiento divergente. La revista Neuron publica el hallazgo.

Si bien los circuitos cerebrales que funcionan en las conductas que suponen recompensas ya son bien conocidos, no ocurre lo mismo con los flujos en el cerebro que nos empujan a asumir nuevos comportamientos que incluso suponen riesgos potenciales.

De ahí que el equipo de Michael Platt, profesor de la Universidad James S. Riepe en los departamentos de psicología, neurociencia y marketing de Penn, haya conducido dos experimentos, uno llamado “la tarea de dejar el parche”, el otro llamado “el vendedor ambulante”.

En el primero, se observaron comportamientos de búsqueda de alimento en monos rhesus, primates usualmente empleados en laboratorio, que tenían la opción de cosechar una recompensa de jugo que se agotaba con el tiempo pero que estaba garantizada y disponible con inmediatez; o pasar a un nuevo "parche", un nuevo punto de cosecha de jugo, que requeriría más tiempo y energía, pero ofrecería una recompensa potencialmente mayor.

"Imagina que estás recogiendo bayas en un árbol", dice Platt. "Al principio es fácil, pero después de un tiempo tienes que escalar más y más lejos, hacia las ramas más tiernas y débiles, para obtener bayas, la mayoría de las cuales probablemente no estén maduras. En algún momento, cobra sentido tomarse el tiempo y gastar la energía para ir a otro árbol".

En el segundo experimento, se imaginó un comerciante que va de puerta en puerta, interactuando con la gente con la esperanza de concretar una venta. No todo el mundo compra, aunque existe un patrón ideal para el éxito. Una vez que el vendedor entiende esto, sigue ese patrón hasta que deja de funcionar y es necesario un cambio de comportamiento para continuar la prosperidad.

Los monos en el experimento del vendedor ambulante tenían la opción de visitar seis ubicaciones diferentes, dos de las cuales contenían recompensas, una grande y otra pequeña. Los puntos de recompensa fueron asignados al azar, y cambiaron cada vez que se ejecutó el experimento.

En la naturaleza, estos y otros animales van de punto en punto, explorando cada opción y eventualmente separándose del grupo para explorar algo aún nuevo pero que podría ser mejor.

Durante los experimentos se registró el comportamiento de las neuronas en la corteza cingulada posterior, que alcanzó su punto máximo cuando los animales cambiaron de curso, revelando evidencia correlacional.

"Si se estimulara aumentara el área exógenamente, por ejemplo con un electrodo, el sujeto abandonaría la rutina, se volvería más exploratorio", dijo Platt. "De manera similar, si pudieras suprimir la actividad [en esta parte del cerebro], verías lo contrario. Te centrarías en una sola opción y nunca harías ningún cambio".

Estos hallazgos tienen posibles aplicaciones comerciales en términos de innovación y exploración, con el eventual desarrollo de técnicas que activan directamente la corteza cingulada posterior.

"Las personas que tienen más actividad allí tienen más divagaciones mentales, y tienden a ser más creativas", según Platt. "Sugiere que la capacidad de ser más creativo evolucionó para un propósito muy específico, que es permitirle buscar comida de manera eficiente en un paisaje que siempre está cambiando".

Hans Huerto

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