Las hembras de esta ave están recuperando el canto y es por culpa del calentamiento global

Pixabay

Una avecilla de apenas 15 cm de largo, distribuida principalmente en Norteamérica, ha mostrado un cambio en su comportamiento que representa un nuevo grave síntoma del pernicioso avance del calentamiento global.

Científicos de la Ohio Wesleyan University han publicado en la revista Avian Biology un estudio que revela que los juncos de ojos oscuros hembra ahora cantan en la naturaleza. Aunque muchas de las hembras de aves tropicales femeninas cantan, los casos son más raros entre pájaros de la zona templada del hemisferio norte.

Sin embargo, el comportamiento ahora se está volviendo más común, y el cambio climático puede significar que se extiende aún más.

Dustin Reichard, uno de los autores del trabajo, observó que la especie, cuyo nombre formal es Junco hyemalis, a veces cantaba en cautiverio, pero solo después de inyectarles testosterona. Para saber si cantaba en la naturaleza, el equipo colocó a una hembra viva enjaulada en sus territorios. Los investigadores también reprodujeron grabaciones de un trino suave que hacen las hembras para mostrarse receptivas al apareamiento.

Fueron 17 hembras y 25 machos los que interactuaron con las hembras enjauladas. La mitad de las hembras se zambulló y se abalanzó sobre ellas, y una minoría también realizó intensas colisiones de cola que normalmente no se ven en las hembras. Tres de las hembras cantaron como lo haría un macho de la especie, la cual además se caracteriza por cultivar la monogamia.

Como es de suponerse, el canto femenino fue una respuesta agresiva y territorial a la eventual intrusión de otras féminas a la comunidad, "pero no podemos determinar si la canción femenina es cantada específicamente a los femeninos sin tomar en cuenta sus efectos sobre individuos masculinos".

Las hembras también reaccionaron mal a los intentos de los machos de cortejar a la intrusa femenina, lo cual expresaron con su canto y otras conductas de cortejo.

Los científicos explican que estas conductas pueden ser adoptadas por las hembras de la especie como síntoma de un cambio en el estilo de vida de las aves: la población estudiada dejó de migrar hace unos 35 años y se asentó en San Diego, California, lo que significa que las hembras deben defender su territorio todo el año, ante la llegada de hembras en bandadas que, usualmente en la naturaleza, son de carácter migratorio. Esta situación puede propiciar que las hembras de los juncos negros que se establecen en algún lugar puedan volver a cantar.

"Estudios recientes muestran que el canto de las hembras es mucho más común de lo que se pensaba, especialmente en aves que no son migratorias y en las que machos y hembras defienden territorios durante todo el año", dice a New Scientist Jordan Price del St Mary's College of Maryland, quien ha documentado canciones en mirlos hembra del Nuevo Mundo. Tal comportamiento prevalece en los trópicos, lo que puede explicar por qué el canto de las aves es común allí. "Pero en los pájaros cantores de la zona templada, la creencia generalizada es que los machos cantan y las hembras no".

A medida que el cambio climático aumenta la temperatura, las aves tropicales pueden expandir sus rangos en lo que ahora son zonas templadas, con lo que estos comportamientos podrían extenderse de las zonas más calientes del planeta a las zonas que se van calentando con el paso de los años.

Hans Huerto

Si te gustó esta noticia, entérate de más a través de nuestros canales de Facebook y Twitter.

Novedades

Suscríbete

Déjanos tu mail para recibir nuestro boletín de noticias

La confirmación ha sido enviada a tu correo.