Una de las lunas de Saturno reúne condiciones para la vida bajo su superficie helada

Representación artística del paso de la sonda Cassini sobre la luna de Saturno Enceladus, cuya superficie despide chorros calientes de agua y vapor (NASA-JPL).

Una investigación de la Universidad de Nantes (Francia), publicada en la revista Nature Astronomy, da cuenta de que el helado Encelado, uno de los principales satélites alrededor de Saturno, podría albergar un lecho arenoso que bien podría calentarse como una olla primordial donde la vida puede prosperar.

El trabajo señala que debajo de la capa helada de Encelado (compuesto en su mayoría por vapor de agua congelado, lo que lo hace uno de los objetos con reflejos más brillantes en el Sistema Solar), yacería un núcleo de arena húmeda cuya agua puede calentarse entre las grietas del núcleo. Y, con ello, ofrecer condiciones mínimas para la existencia de vida.

La temperatura promedio sobre el suelo de Encelado es de unos -200° C, pero las observaciones de la desaparecida sonda Cassini ya habían revelado que había una fuente de calor en sus profundidades. Ello explica además las altas columnas de vapor de agua, metano, nitrógeno y dióxido de carbono que surgen a partir de chorros violentos disparados desde la superficie de esta luna, en su polo sur.

Para explicar lo que ocurre bajo la corteza helada, el equipo de Nantes simuló las condiciones en el satélite y descubrieron que probablemente tiene un núcleo arenoso poroso que actúa como fuente de calor.

De hecho, las observaciones previas de Cassini habían sugerido que el lecho rocoso de la luna tenía que ser poroso, o en todo caso compuesto por grandes capas de arena y/o grava, por la escasa densidad que presentaba, de manera que el agua, vapor y calor de su núcleo se podía filtrar violentamente hasta su superficie helada.

"Sea cual sea la composición del núcleo en términos de rocas, tiene que tener agua en su interior, tal vez en un 20 o 30%", dice el líder del equipo, Gaël Choblet.

Mientras el agua va recorriendo los interiores de Encelado en cada marea creada por acción de la gravedad de Saturno, el fluido se va calentando al pasar por el núcleo del satélite, al punto que se ve despedido a la superficie en violentos chorros de agua hirviendo.

El calentamiento del agua puede proporcionar también la energía necesaria para formar las moléculas complejas necesarias para la vida. Más aún: este mecanismo de calentamiento podría persistir durante decenas de millones a miles de millones de años, según el equipo, otorgando un marco de tiempo suficiente como para que la vida pueda evolucionar.

La sonda Cassini acabó su misión de más de 20 años alrededor de Saturno tan solo hace unas semanas, pero ha dejado informaciones e imágenes para la posteridad, como las que reunimos en esta galería con las mejores vistas hechas por la nave.

Hans Huerto

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