La ciencia da con las neuronas que más sufren por la falta de sueño

Un equipo internacional de científicos descubrió que el retraso cognitivo después de un día sin dormir se asocia con un retraso en la activación de las neuronas individuales en la parte media de los lóbulos temporales. El artículo fue publicado en la revista Nature Medicine.

En otras palabras, privarnos del sueño puede afectar la funcionalidad de nuestro cerebro al punto de no solo obtener una percepción trastocada de nuestro entorno sino además exponernos a conductas que pongan en peligro nuestra integridad física o la de otros (si se está al volante u operando a un paciente, por ejemplo).  

Si bien ya se sabe que la privación del sueño está asociada a mayores riesgos de obesidad y males cardiovasculares, aquella también puede desencadenar cuadros de inhibición cognitiva, donde los mecanismos para la adquisición de conocimientos e información se ven reducidos, lo cual se manifiesta en un control limitado de las funciones ejecutivas y, como consecuencia, puede conducir al riesgo, por ejemplo, de accidentes.

Aunque se conoce poco sobre esta afectación, se entiende que tal inhibición mental causada por el insomnio está acompañada de actividad neuronal en el ritmo theta (lo mismo es característico del estado de sueño en sí mismo).

Para mirar más de cerca el fenómeno, los autores del nuevo trabajo —científicos de universidades francesas, israelitas y estadounidenses— registraron la actividad de las neuronas individuales en doce pacientes con epilepsia que participaron en el estudio, mediante un monitoreo con electrodos.

Los pacientes neuroquirúrgicos realizaron tareas psicomotoras de vigilancia mediante la categorización facial / no facial de imágenes que les fueron mostradas en sesiones experimentales múltiples, incluida una sesión después de la privación de sueño durante toda la noche.

En el transcurso del estudio, se les mostraron a los participantes imágenes de dos celebridades u objetos de la naturaleza y se les pidió que anotaran mediante un clic solo cuando vieran caras humanas. La primera vez que los pacientes se sometieron al experimento lo hicieron después de una noche de sueño normal (tras estar despiertos por al menos 12 horas); la segunda vez, lo hicieron después de un día de vigilia.

Como principal indicador de comportamiento de la presencia de inhibición cognitiva, los científicos examinaron el tiempo de reacción de los pacientes para emitir una respuesta: los resultados mostraron que después de un día sin dormir los participantes del experimento eran más lentos (p <0.05), mientras que el nivel general de precisión no se vio afectado por la privación del sueño (p = 0,86).

Luego, los autores siguieron la actividad de 104 diferentes partes del cerebro durante la tarea de reconocer rostros. Los científicos descubrieron que la parte más activa del cerebro es la parte media de los lóbulos temporales, que participa en el proceso de formación de recuerdos. De las 611 neuronas en esta área cuya actividad se registró, el 17% se mostró activo en condiciones de descanso normales, mientras que una noche sin dormir se asoció (p <0,005) con un retraso en el inicio de la activación de esta región.

Con base en los hallazgos, los autores concluyeron que el retraso cognitivo, causado por la privación prolongada del sueño, se refleja en la demora en el trabajo de las neuronas responsables de la actividad del pensamiento. Al mismo tiempo, los autores señalan que el mecanismo de tal retraso aún debe ser estudiado.

Con 10 mil millones de conexiones neuronales, el cerebro humano es uno de los órganos más complejos para el estudio científico. Hace tan solo unas semanas investigadores de la Universidad de Pensilvania, la Universidad de Yale, la Universidad de Columbia y la Universidad de Duke ubicaron la región del cerebro responsable de los cambios en nuestro comportamiento, a los que nos aventuramos, por ejemplo, en situaciones extremas o para combatir la monotonía. Se trata de la corteza cingulada posterior, donde las neuronas registran una actividad inusualmente alta que alcanza su pico justo antes de que ocurra un comportamiento divergente.

Hans Huerto

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