Niños de parejas homosexuales no muestran problemas de comportamiento o desarrollo

En la sitcom Friends, Susan y Carol crían a Ben, el hijo de Ross Geller (YouTube).

Los niños que crecen en familias con padres del mismo sexo no experimentan problemas de comportamiento y se desarrollan mentalmente al igual que sus compañeros criados por padres heterosexuales. Así lo afirma un estudio realizado por un grupo internacional de científicos que estudiaron a más de 21 mil niños estadounidenses, publicado en la revista Child Development.

En ese país, más de 200 mil menores son criados por padres homosexuales o bisexuales. No obstante, incluso en países donde el matrimonio gay es legal, la crianza de niños en el seno de familias lideradas por parejas homosexuales aún es materia de debate y controversia, por lo que la eventual influencia de la orientación sexual de los padres sobre el bienestar mental de los niños se estudia activamente.

En el reciente trabajo, 21.103 menores estadounidenses de entre 4 y 17 años, con padres heterosexuales (20.807), homosexuales (149) o bisexuales (147) fueron evaluados mediante un cuestionario especial para identificar los aspectos fuertes y débiles (desde el punto de vista psicológico) de su personalidad, así como los problemas en su comportamiento. El cuestionario fue completado por padres o tutores; además, los adultos mismos completaron el cuestionario para dar información sobre la crianza.

Los investigadores encontraron que la mentalidad de los niños criados en familias heterosexuales y homosexuales no difirió significativamente (p = 0,23). Sin embargo, los indicadores del cuestionario diferían para los niños de familias bisexuales (p <0.001): su estado mental era peor y los mismos padres informaban más a menudo sobre sus problemas de comportamiento. Los científicos asocian este resultado con el estado mental inestable de los padres bisexuales y no con su orientación.

Por lo tanto, los científicos concluyen que no hay razón para preocuparse por la salud mental y el desarrollo emocional de los niños de familias homosexuales. Sin embargo, señalan que tales resultados deberían confirmarse con más estudios y más: considerando, por ejemplo, el factor de pertenencia a minorías raciales y la presencia de un comportamiento agresivo por parte de los compañeros.

Los padres pueden influir en las vidas de sus hijos de diferentes maneras, tanto física como psicológicamente, no siempre de manera explícita. Por ejemplo, la exposición que se les permite a películas donde abunda la presencia de armas de fuego puede afectar sensiblemente su comportamiento y percepción de las mismas.

Hans Huerto

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