El viaje de Voyager 1 convertido en música por la NASA

Fotograma del vídeo publicado por la UAR. /Youtube

Del 12 al 17 de noviembre tendrá lugar en Denver, Estados Unidos, la Conferencia de Supercomputación SC17, un importante evento tecnológico, y ahora también artístico. En el stand de la NASA, el día 13, la Agencia estrenará mundialmente unas piezas musicales creadas completamente a partir de datos transmitidos desde la nave espacial Voyager 1.

Producida para celebrar el 40 aniversario de este ingenio, Domenico Vicinanza, de la Universidad Anglia Ruskin (UAR), y Genevieve Williams, de la Universidad de Exeter (ambas en el Reino Unido) compusieron una pista de tres minutos basada en información capturada por su instrumento LECP (Low-Energy Charged Particle), un telescopio especial diseñado para identificar protones, partículas alfa y núcleos más pesados en el espacio. La UAR ha publicado un pequeño fragmento de la obra en Youtube:

Se basa en mediciones provenientes de LECP que muestran los cambios dramáticos detectados primero cuando el Voyager 1 se acercó a Júpiter, luego a Saturno y finalmente cuando salió del sistema solar en 2012 y entró en el espacio interestelar, que es la región entre estrellas llena de material expulsado por la muerte de estrellas cercanas hace millones de años.

Para producir la música, los científicos utilizaron un proceso llamado sonificación de datos, que tiene en cuenta las mediciones y características de vuelo, que se traducen a melodía, armonía y orquestación. A cada tramo de 26 días (de media) de datos recibido por el Space Physics Data Facility de la NASA desde 1977 hasta la semana pasada, se le asigna un número que se convierte en una nota musical, creando una melodía que sigue con precisión todo el recorrido de la nave espacial.

La melodía principal proviene de la sonificación del recuento de rayos cósmicos y es reproducida por los segundos violines para datos hasta 2012, y luego por flauta, piccolo y glockenspiel. El piano y los cuernos franceses duplican los violines durante los encuentros de Júpiter y Saturno, destacando el aumento y la disminución del recuento de rayos cósmicos al entrar y salir de las atmósferas de los planetas. La transición de la heliosfera al espacio interestelar se acompaña de cambios en la orquestación y la armonía, así como un cambio en la clave de la música (tonalidad) de Do mayor a Mi bemol mayor.

Esta no es la primera vez que se usa la sonificación para crear música. En el eclipse total de Sol que tuvo lugar el 21 de agosto de 2017, Kronos String Quartet recopiló datos para convertir el evento en una experiencia sonora. La NASA comparte en este artículo una descripción de este proceso.

Beatriz de Vera
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