Este revolucionario material podría obtener electricidad del cuerpo humano

Una muestra de caucho piezoeléctrico. /Empa

A medida que nos hacemos cada vez más dependientes de los dispositivos electrónicos, es necesario que los productos electrónicos se desarrollen para resultarnos, no solo útiles, sino lo más cómodos que sea posible. Ahora, investigadores de Empa, los Laboratorios Federales Suizos de Ciencia y Tecnología de los Materiales, han creado un material delgado y flexible que genera electricidad cuando se estira y comprime, lo que lo hace útil en tecnología que encuentra aplicaciones tan dispares como los marcapasos hasta la ropa.

El material es posible gracias al efecto piezoeléctrico, más famoso en los reproductores de registro analógicos, que tocan música leyendo los surcos del disco con una aguja que vibra mecánicamente. Así, las vibraciones se convierten en impulsos eléctricos que generan ondas de sonido. Esa conversión del movimiento mecánico en energía eléctrica es el principio de funcionamiento del nuevo material. Antes, el efecto solo se observaba en cristales, pero los científicos han demostrado que estas propiedades también pueden existir en materiales elásticos.

El efecto piezoeléctrico fue descubierto en cristales por los hermanos Jacques y Pierre Curie en 1880. Mientras realizaban experimentos con cristales de turmalina, descubrieron que las cargas eléctricas se producían durante la deformación mecánica en la superficie de los cristales. Las primeras aplicaciones dieron lugar al primer reloj de cuarzo en los Laboratorios Bell en los EE. UU. /Wikipedia

Aunque muy prometedor, este material no es fácil de producir. Las nanopartículas polares y la silicona deben formarse laboriosamente antes de conectarse. Luego, se introduce un campo eléctrico fuerte en la delgada película elástica para crear el efecto piezoeléctrico, que se logra al exponer el material a temperaturas extremadamente cálidas y luego frías.

Pero más allá de su novedad, podría tener un número increíble de aplicaciones únicas. Debido a su naturaleza delgada, flexible y orgánica, podría funcionar de manera mucho más fluida con el cuerpo humano que la electrónica gruesa. Debido a esto, se está considerando su uso en sensores de presión, marcapasos y otros dispositivos médicos. La película también se puede usar en prendas de vestir, botones de control o incluso en monitores portátiles que generan electricidad a partir del movimiento del usuario.

La investigadora principal, Dorina Opris, contó en un comunicado del laboratorio suizo que, probablemente, “podría usarse incluso para obtener energía del cuerpo humano. Se implantaría cerca del corazón para generar electricidad a partir del latido del corazón, por ejemplo".

Beatriz de Vera
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