Venus y Júpiter se acercaron en el cielo y así lo vieron astrónomos aficionados [FOTOS]

Miska Saarikko en Estocolmo, Suecia, decidió no dormir para captar el mejor momento del acercamiento (Facebook).

Hace unas cuantas horas, antes del amanecer del 13 de noviembre de 2017, el firmamento fue el escenario de una cita planetaria con 588 millones de kilómetros de intermedio (casi cuatro veces la distancia del Sol a la Tierra).

El acercamiento, captado por Siddhartha Thapa en Dharan, Nepal (Facebook).

Brillantes en el cielo, Venus y Júpiter se acercaron a lo máximo que sus órbitas les permiten, lo suficiente como para caber fácilmente dentro del mismo campo binocular, separados en el cielo por 0.3o, menos que el diámetro aparente de la luna (0.5o).

La escena tal como pudo captar Jean Marie André Delaporte en Normandía, Francia.

El portal EarthSky explica que si bien esta vista memorable ya se exhibió abundantemente en el Hemisferio sur, el Hemisferio norte recién la gozará al amanecer de mañana, 14 de noviembre, porque la eclíptica, que marca el camino del Sol, la Luna y los planetas en nuestro cielo, “forma un ángulo relativamente perpendicular con respecto al horizonte oriental antes del amanecer, como se ve desde la mitad norte del globo terráqueo. El ángulo empinado de la eclíptica coloca a los planetas más arriba del amanecer que a un lado del mismo, haciéndolos más fáciles de ver”.

Así lo vio Judy Allen en Minnesota, Estados Unidos (Facebook).

Así, Venus y Júpiter se elevan antes que el Sol en latitudes más al norte. Por ejemplo, en las latitudes medias del norte (como las de Estados Unidos o Europa), se elevan más de una hora antes del Sol. En el ecuador (0o de latitud), estos dos mundos aparecen unos 50 minutos antes del amanecer; y en las latitudes templadas del hemisferio sur, Venus y Júpiter se elevan 40 minutos (o menos) antes del amanecer.

Dave Chapman en Halifax, Nova Scotia, Canadá, lo fotografío así a las 6:00 a.m. hora local, cuando aún faltaban 60 minutos para la salida del Sol (Facebook).

Tras su máximo acercamiento a Venus, el gigante gaseoso se verá cada vez más arriba con el paso de los días, mientras nuestro vecino cercano se precipitará hacia el Sol para perderse en el resplandor del amanecer hacia fines de año.

Hans Huerto

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