A partir de 2018, las zonas tropicales sufrirán más grandes terremotos, debido a un cambio en la rotación de la Tierra

Aunque se trataría de fluctuaciones pequeñas, podrían estar implicadas en la liberación de grandes cantidades de energía subterránea. /Wikimedia Commons

En 2018, los días serán más cortos. Concretamente, acabarán un milisegundo antes. Esto se debe a que tendrán lugar unas mínimas variaciones en la velocidad de rotación de la Tierra que, además, podrían desencadenar una intensa actividad sísmica, particularmente en regiones tropicales densamente pobladas, según un estudio presentado en octubre en la reunión anual de la Geological Society of America. El trabajo, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Montana en Missoula (EE.UU.) asegura que aunque se trataría de fluctuaciones pequeñas, podrían estar implicadas en la liberación de grandes cantidades de energía subterránea.

“La correlación entre la rotación de la Tierra y la actividad sísmica es fuerte y sugiere que va a haber un aumento en el número de terremotos intensos el próximo año", explicó uno de los autores de la investigación, Roger Bilham, a The GuardianPara llegar a esta conclusión, los científicos observaron los terremotos ocurridos desde 1900 con una magnitud a partir de 7, y encontraron cinco períodos en los que hubo un número significativamente mayor de grandes terremotos: entre 25 y 30 terremotos intensos al año, mientras que el resto del tiempo, ocurrían de media unos 15 grandes terremotos al año. Buscando correlaciones entre estos períodos de actividad sísmica intensa y otros factores, descubrieron que las ligeras disminuciones en la rotación de la Tierra (algo que los expertos afirman que se puede medir con mucha precisión mediante relojes atómicos) se seguían de períodos de aumento en el número de terremotos intensos.

La rotación de la Tierra comenzó una de sus disminuciones periódicas hace más de cuatro años: “El próximo año deberíamos ver un aumento significativo en el número de terremotos severos. […] Hasta ahora solo hemos tenido alrededor de seis de ellos, fácilmente podríamos tener 20 al año a partir de 2018", cuenta Bilham.

Los científicos especulan con que la razón de este comportamiento geológico sean los pequeños cambios en el núcleo de la Tierra. Y aunque es difícil predecir dónde ocurrirán estos seísmos, los investigadores descubrieron que la mayoría de los que respondían a los cambios en la duración del día parecían azotar a los lugares cercanos al ecuador de la Tierra, en las zonas tropicales, donde viven alrededor de mil millones de personas.

Hace unas semanas conocíamos que investigadores de la Universidad de Stanford (EE.UU.) han creado y probado un sistema de detección de ondas sísmicas utilizando fibra óptica. A diferencia de tecnologías similares utilizadas para rastrear la destrucción en estructuras, la fibra óptica no fue fijada rígidamente, sino que los investigadores decidieron colocarla flotando libremente en las tuberías tal como están dispuestos los cables de fibra óptica de Internet. Los científicos registraron con esta técnica más de 800 eventos sísmicos en un año, incluido el terremoto en México en septiembre de 2017. 

Beatriz de Vera
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