Caras humanas sonrientes son atractivas para los perros, gracias a la oxitocina

Pixabay

Sobre los inicios de la relación del hombre y el perro se sabe que tuvo que ver con un intercambio provechoso entre ambos a la hora de cazar presas que pudieran compartir (se presume, durante el Neolítico, aunque algunos restos perrunos datan de hace 33.000 años). Un vínculo que con el paso de los años se vio modificado por procesos de selección humana que han venido dando lugar a la crianza, ya en siglos recientes, de diversas razas, todas derivadas de un lobo original.

Pero hoy, la forma en que un perro socializa con un humano tiene en una hormona segregada en el hipotálamo a su clave maestra. Una investigación del grupo Canine Mind revela que la oxitocina, que modula comportamientos sociales y se relaciona con las muestras de confianza y generosidad, “influye en lo que el perro ve y cómo experimenta lo que ve".

A esta conclusión llegaron los autores del trabajo, publicado en la revista Frontiers in Psychology, tras mostrar a 43 perros imágenes de rostros sonrientes y enojados en la pantalla de una computadora. Los caninos fueron sometidos a este proceso dos veces: una vez bajo la influencia de oxitocina, que se les administró como parte de la prueba, y la otra sin esta sustancia. La mirada del perro sobre las imágenes y el tamaño de su pupila se midió con un dispositivo de seguimiento ocular, por primera vez empleado en un estudio sobre perros. Las emociones y la atención guían la mirada y regulan el tamaño de la pupila, haciendo que el ojo rastree una ventana en la mente de los perros.

Una muestra de la prueba practicada a los perros (Sanni Somppi).

Los perros generalmente se enfocan en el aspecto más notable de cada situación, como los estímulos amenazantes en una situación atemorizante. Reconocer e interpretar amenazas rápidamente es importante para la supervivencia. Los perros bajo la influencia de la oxitocina estaban más interesados ​​en rostros sonrientes que en enojados.

Sin oxitocina, las pupilas de los perros eran más grandes cuando miraban caras enojadas. Esto indicó que las caras enojadas causaron la reacción emocional más poderosa en los perros. Bajo la influencia de la oxitocina, sin embargo, las imágenes de caras sonrientes mejoraron el estado emocional de los perros más que los enojados. Esto quiere decir que la oxitocina probablemente hizo que las caras enojadas parecieran menos amenazantes y las caras sonrientes más atractivas.

"Ambos efectos promueven la comunicación perro-humano y el desarrollo de relaciones afectuosas", dice el profesor Ouiti Vainio, uno de los autores.

La manera en que los perros han evolucionado para fortalecer su vínculo con los humanos sigue sorprendiendo. Una investigación publicada en la revista Scientific Reports afirma que los perros tienen gestos mucho más expresivos cuando están en presencia de personas que cuando están solos o con otros perros, y que usan sus rostros como una herramienta de comunicación, no para expresar emociones.

Hans Huerto

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