Estos monos conviven con virus de la inmunodeficiencia hace un millón de años

Los cercopitecos verdes son estudiados por sus resistencias naturales (Wikimedia Commons).

La tolerancia a la infección por el virus de la inmunodeficiencia del mono se ha desarrollado en los cercopitecos verdes africanos durante un millón de años de coexistencia, según un estudio publicado en Nature Genetics.

Estos animales, usados ​​ampliamente en biomedicina (por su dieta, ritmos circadianos y estados hormonales similares a los del hombre), son primates del género Chlorocebus y habitan bosques y sabanas del África subsahariana, y también fueron llevados a las islas del Caribe durante la colonización de estos territorios.

Son los monos más populares en el estudio del virus de inmunodeficiencia, pues en poblaciones naturales, la mayoría de los animales están infectados con una variante simiesca de este virus (virus de la inmunodeficiencia SIV-simia), pero incluso una carga viral alta no conduce al desarrollo de la enfermedad.

Por ello, un equipo del Centro de Neurobehavioral Genetics de la Universidad de California comparó genomas de 163 individuos de la especie, de diferentes partes del continente africano y las islas del Caribe, pertenecientes a seis grupos taxonómicos conocidos. Con base en estos datos, los investigadores especificaron la sistemática de los monos, y también abordaron la comprensión de las razones de la resistencia al virus de inmunodeficiencia.

Se concluyó que las diferentes poblaciones de estos monos varían ampliamente en genotipo: el nivel de diversidad genética entre ellos es aproximadamente dos veces mayor que entre las poblaciones humanas. Los grupos conocidos como C.sabaeus, C.aethiops, C.tantalus y C.pygerythrus difieren considerablemente (probablemente se los debe considerar como especies separadas), mientras que C. cynosurus y C. hilgerti son más probablemente subespecies de C.pygerythrus (la linterna).

Los investigadores compararon la tasa de fijación de uno u otro alelo en diferentes grupos para comprender si estas variantes genéticas eran determinantes. Resultó que muchas variantes propensas a la selección reflejan el proceso de co evolución de los monos junto con el virus de inmunodeficiencia. Los científicos han calculado que el virus apareció en las poblaciones de monos hace más de un millón de años.

Las mutaciones de genes que contribuyeron al desarrollo de la resistencia en el virus eran componentes de las vías de señalización y reguladores transcripcionales, más que receptores virales, como uno se imaginaría. Por lo tanto, en el curso de la evolución, los monos aprendieron a no evitar la infección, sino a vivir con ella.

Muchos de los genes encontrados están involucrados en la interacción con el virus y en los humanos. Por ejemplo, los signos más fuertes de selección se encontraron en el gen RANBP3, que codifica la proteína de unión al ARN, que en los humanos participa en el transporte del ARNm viral del núcleo al citoplasma.

En la actualidad, la resistencia al virus de la inmunodeficiencia humana también se encuentra entre las personas. A diferencia de los monos, es causada por una mutación en la proteína CCR5 en la superficie de los leucocitos, que es utilizada por el virus para penetrar en la célula, es decir, es un receptor viral. El paciente Berlín es un caso de un seropositivo que logró superar el VIH (virus de inmunodeficiencia humana) con transfusiones de células madre de un individuo con una inmunidad natural al virus. Recientemente, esta terapia se ha intentado replicar en animales para llevarla a más humanos.

Hans Huerto

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