Los dragones barbudos se vuelven menos inteligentes por el cambio climático

Dragon Barbudo
Flickr

Muchas de las especies existentes en el planeta, incluyendo humanos, tienen dificultades para sobrevivir cuando las temperaturas se elevan mucho más del promedio. Pero incluso pequeños incrementos pueden afectar a ciertos animales, cambiando su fisiología y comportamiento.

Un nuevo estudio realizado por investigadores asociados a la Universidad de Lincoln ha encontrado evidencia de que un aumento en la temperatura, provocado por el calentamiento global, podría afectar a los dragones barbudos (Pogona vitticeps) a tal punto de volverlos menos inteligentes. El artículo publicado en la Royal Society Open Science describe los resultados de la exposición de estos animales a ambientes cálidos.

Los dragones barbudos son lagartos australianos que se han hecho populares como mascotas, y al igual que otros reptiles, no son para nada tontos. “Durante mucho tiempo se consideró que los reptiles eran criaturas perezosas y poco inteligentes”, declaro Alan Wilkinson, investigadora de cognición animal, de la Universidad de Lincoln.

Mikel Beltran de Heredia

Según Phys, los investigadores encontraron que estos animales pueden imitarse mutuamente para realizar nuevos comportamientos, un grado de conocimiento social que no hace mucho tiempo se creía exclusivo de los primates.

Para descubrir qué impacto podría tener la temperatura, los investigadores tomaron un solo nido con 13 huevos y los dividieron en dos grupos. Siete huevos se incubaron a una temperatura de 30° C, mientras que los otros seis se incubaron a una temperatura de 27° C, procurando que haya una mezcla igualitaria de machos y hembras.

Ambos grupos se mantuvieron todo el tiempo separados pero bajo las mismas condiciones durante todo un año. Luego de eclosionar y envejecer, fueron puestos a prueba a través de una proyección en donde se les mostraba el video de un dragón abriendo una puerta para comer un sabroso manjar. Posteriormente se les dio 5 minutos para tratar de imitar lo que vieron.

A pesar de que abrir una puerta puede no parecer una tarea complicada, pruebas anteriores demostraron que los lagartos solo lograban aprender el truco si lo habían observado antes. Por lo tanto, si un animal tenía éxito, se consideraba evidencia de que había aprendido.

Los investigadores encontraron que los lagartos que se incubaron a mayor temperatura tuvieron una probabilidad ligeramente menor de éxito. Incluso si lograban abrir la puerta, esta acción les tomaba un minuto y medio más en promedio que los otros dragones incubados a 27°C.


Gecko terciopelo
Flickr

"Este documento abre nuevos caminos al mostrar que los efectos inducidos por la incubación en las capacidades cognitivas pueden persistir hasta la edad adulta" dijo Jonathan Webb, ecólogo de vida silvestre y autor de un estudio similar en geckos terciopelo (Amalosia leseurii) a National Geographic.

"La única parte débil del estudio es el pequeño tamaño de la muestra", dijo el neurocientífico cognitivo Josh Amiel, quien por el contrario, observó que los Bassiana duperreyi ganan un impulso en su capacidad intelectual en climas más cálidos.

Los dragones y lagartos son criaturas muy interesantes. El año pasado tan solo se descubrió como unos pequeños dragones estiraban sus patas para poder expandir unas alas.

 

Adrian Díaz
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