El ejército de EE.UU. convertirá las plantas en una red de espías ambientales

Las plantas responden a estímulos como luz y temperatura, tacto, productos químicos, plagas y patógenos. /Pixabay

Al resto, quizá, pero a los espías no serán los robots los que les quiten el trabajo. Al menos no los primeros. Con quien tendrán que tener cuidado estos agentes es con las plantas. El ejército de los Estados Unidos tiene un plan para conseguir una red inteligente de vegetales que lo ayuden a mantenerse un paso por delante de sus enemigos. Esto no significa que la flora vaya a infiltrarse en laboratorios secretos o participar en combates cuerpo a cuerpo (que sepamos por ahora) sino que serán útiles para monitorear el medio ambiente en busca de ataques químicos o incluso pulsos electromagnéticos, dice la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa estadounidense (DARPA).

El programa se llama Advanced Plant Technologies o APT, y DARPA espera crear una red de plantas autosostenible que pueda monitorearse remotamente en busca de cualquier señal de cambio ambiental. "Las plantas manifiestan naturalmente respuestas fisiológicas a estímulos básicos como la luz y la temperatura, pero también en algunos casos al tacto, productos químicos, plagas y patógenos", dice Blake Bextine de DARPA. Estas, dicen, podrían ayudar a mantener a los espías humanos fuera de peligro, y al mismo tiempo no costarían tanto ni requerirían el mismo nivel de mantenimiento que los sensores de hardware estándar.

Darpa

DARPA afirma que su tecnología existente de tierra, aire y espacio es capaz de observar a distancia los cambios en la temperatura de la planta, la composición y los reflejos de la luz, pero para conseguir unos espías infalibles, la agencia planea alterar el material genético de modo que ciertos factores ambientales den como resultado ciertas respuestas biológicas, que puedan ser recogidas por satélite o utilizando otros tipos de tecnología de monitoreo remoto. Eso sí, las alteraciones genéticas no deben dañar la capacidad de las plantas para reproducirse y protegerse de microbios, insectos y otras plantas.

Así, estos nuevos espías podrían llegar a reconocer patógenos en el aire o incluso ser usadas por las comunidades para detectar minas terrestres. Ahora la agencia está invitando a los investigadores a proponer modificaciones potenciales para estos operarios de la planta, y es probable que pasen varios años antes de que las veamos hacer el trabajo de los agentes especiales. Antes de que eso pase, afirman, se realizarán pruebas de laboratorios e invernaderos con la supervisión de los reguladores y los grupos de bioseguridad.

Aunque, para el rastreo de misilies, la usurpadora de los puestos de trabajo sí es la Inteligencia Artificial. El Centro de Inteligencia Geoespacial de la Universidad de Misuri (EE.UU.), utilizando métodos de entrenamiento profundo, desarrolló un algoritmo capaz de hallar sistemas de misiles antiaéreos chinos en fotografías aéreas o satelitales. Según los científicos, el uso de su algoritmo procesará los datos de inteligencia 80 veces más rápido que las personas. El trabajo de los investigadores se publica en SPIE Journal of Applied Remote Sensing

Beatriz de Vera
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