Un estudio arroja que sismos en una zona de EE.UU. aumentaron por la mano del hombre

Zona central de los EE.UU., afectada y estudiada (MB Magnani et al. / Science Advances, 2017).

Un informe de geólogos estadounidenses publicado en la revista Scientific Advances ha confirmado que el aumento en el número de terremotos en algunas áreas de los EE.UU. es causado por causas antropogénicas. Esto es, a causa de las actividades humanas. Los especialistas han monitoreado un área done la actividad sísmica ha crecido, pese a no registrar terremotos fuertes en los últimos 300 millones de años.

Un grupo de geólogos estadounidenses, dirigido por Maria Beatrice Magnani de la Universidad Metodista del Sur, decidió comprobar cuánto es realmente la contribución de los factores antropogénicos en caso de un terremoto en el centro de las placas litosféricas. Con este fin, los científicos han comparado la cantidad de terremotos naturales desde el Proterozoico en dos áreas en los Estados Unidos en la actividad sísmica reciente (la cuenca norte de Mississippi y la cuenca de Fort Worth en Texas) con la ayuda de sismógrafos de precisión. Antes de este estudio, las posibles causas del aumento del número de terremotos en estas regiones se denominaban factor antropogénico y fluctuaciones naturales en la amplitud de la actividad sísmica.

La cantidad de terremotos con una magnitud mayor a 3.0 en las áreas investigadas de 1975 a 2015 (MB Magnani y col. / Avances científicos, 2017).

Para evaluar la contribución de la naturaleza a la ocurrencia de terremotos en estas áreas, los científicos, utilizando el análisis sismográfico de los cambios verticales en las capas geológicas, han estimado la actividad sísmica en las regiones investigadas en los últimos 2500 millones de años.

Por ejemplo, la cuenca norte del Mississippi, según el estudio, en los últimos 65 millones de años ha registrado un gran número de terremotos de magnitud superior a 6.5, lo que indica inequívocamente la naturaleza tectónica del aumento de la actividad sísmica en los últimos años.

Para la cuenca de Fort Worth, la situación era diferente. Si durante bien durante el Proterozoico y Paleozoico en esta región los terremotos no fueron infrecuentes, en las capas geológicas más jóvenes no se detectó actividad sísmica significativa. Es decir, los sismos fuertes n esta área no han ocurrido en los últimos 300 millones de años. Los científicos señalan que, posiblemente, no se pudieron detectar rastros de terremotos debido a la resolución vertical insuficiente del método, que es de aproximadamente 15 metros, pero incluso en este caso todos los desplazamientos por debajo de este valor corresponden solo a una actividad sísmica débil durante intervalos de tiempo bastante largos.

Con base en los datos obtenidos, los científicos concluyeron que la mayor intensidad de los terremotos en los últimos 8 años se debe precisamente a factores antropogénicos, en particular, a las descargas subterráneas de aguas residuales con la formación posterior de grietas de fracturación hidráulica.

Según los científicos, su investigación es la primera confirmación de la naturaleza antropogénica del aumento de la actividad sísmica con la ayuda del análisis geológico exclusivamente estructural.

Hans Huerto

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