Cerebros de adolescentes con sobrepeso muestran anomalías estructurales

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La obesidad entre los adolescentes se asocia con una alteración molecular de la estructura de su cerebro. Esta conclusión fue alcanzada por científicos brasileños que compararon la integridad de la sustancia blanca en el cerebro de adolescentes con exceso de peso y sus compañeros sanos. Un informe sobre esto fue presentado en una conferencia de la Sociedad Radiológica de América del Norte, que tiene lugar en Chicago.

Un estudio reciente muestra que la cantidad de niños obesos en los últimos 40 años se ha multiplicado 10 veces. El sobrepeso no saludable en la niñez aumenta el riesgo de complicaciones en la edad adulta, por ejemplo, diabetes o enfermedades cardiovasculares. Para prevenir el desarrollo de la patología, es necesario investigar la naturaleza de todos los factores, tanto internos como externos, que pueden desencadenar la aparición de la enfermedad.

Científicos bajo la dirección de la médico Pamela Bertolazzi de la Universidad de São Paulo han comprobado la relación entre la obesidad en la adolescencia y los trastornos moleculares de la estructura del cerebro. El estudio se llevó a cabo utilizando tomografías espectrales de difusión (DST - también conocida como MRI de difusión)- método de neuroimagen de difusión de las moléculas de agua en los tractos de la sustancia blanca del cerebro.

Los científicos examinaron a 120 adolescentes de entre 11 y 18 años: a 59 de ellos se les diagnosticó obesidad, y al resto de los niños (grupo de control) se les emparejó por edad y sexo. Como principal parámetro de la distribución de la sustancia blanca en los participantes del cerebro, los investigadores tomaron a la anisotropía fraccional (AF): la distribución desigual de las moléculas de agua. Un bajo parámetro de AF indica irregularidades en la distribución de la sustancia blanca.

Los científicos descubrieron que la difusión de la materia blanca era alta en las áreas del cerebro responsables del control emocional y el control del apetito: la amígdala, el hipocampo, el tálamo y el caparazón.

Los autores del estudio confirmaron así la hipótesis de que la pérdida de control sobre el apetito, que a su vez conduce a un riesgo de obesidad en adolescentes, se asocia con trastornos estructurales moleculares del cerebro.

Las alteraciones en la difusión de la sustancia blanca en diferentes partes del cerebro no solo están asociadas con la obesidad. Una patología similar también se encuentra en personas que sufren de depresión y esquizofrenia. Además, este análisis también permitió revelar signos de envejecimiento cerebral en una edad bastante joven.

Elizabeth Ivtushok

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