La ciencia revela la real identidad genética del abominable hombre de las nieves

Representación fantástica del yeti (Max Pixel).

La leyenda del Yeti ya no sería más una imagen fuera de foco: la ciencia ha echado luz sobre la misteriosa criatura bípeda del Himalaya, de acuerdo con una investigación publicado en Proceedings of the Royal Society B ayer.

También llamado el Abominable Hombre de las Nieves, cuya leyenda negra se empezó a escribir en el siglo XIX, formaba parte de los relatos alucinados de montañistas que emprendían el ascenso a picos como el Everest, por ejemplo. Antes de ello, en tiempos pre-budistas, el pueblo lepcha en estas estribaciones ya reverenciaba a un dios de la caza, un ser de los glaciares.

De entre las criaturas sobrenaturales y esquivas al ojo de la ciencia, junto con el chupacabras y otros seres de fantasía, el yeti es uno de los más célebres por la cantidad de supuestas evidencias que de su existencia han recogido numerosos cazadores de mitos.

No científicos. Hasta ahora.

Al examinar la historia evolutiva de las especies locales de osos, un equipo internacional de científicos liderado por Tianying Lan de la Universidad de Buffalo (EE.UU.) analizó 24 muestras de huesos, heces, cabello y piel de especímenes de la Meseta Tibetana-Himalaya que pertenecían a un oso o, supuestamente, a un yeti.

El análisis fue contrastado con otro realizado en 2014, que había comprendido 30 muestras de pelo supuestamente provenientes de primates fantásticos como pie grande o el yeti. No obstante, aquel análisis reveló que en realidad correspondían a un extinto tipo de oso polar o aun a un caprino desaparecido.

A partir de ello, los científicos siguieron la pista genética del presunto oso, hasta dar con una muestra similar a la examinada para el estudio anterior y concluir "de manera inequívoca” que “esta muestra proviene de un oso que se agrupa con el oso pardo del Himalaya".

Fotografía de una presunta huella de yeti encontrada por Michael Ward. La fotografía fue tomada en el glaciar Menlung en la expedición al Everest por Eric Shipton en 1951 (Wikimedia Commons).

Lan y sus colegas también pudieron determinar que todas las demás muestras de Yeti que recogieron para su estudio provenían de especies de osos naturales de la meseta tibetana y las montañas del Himalaya, excepto por un espécimen recolectado de una exhibición en un museo (que en realidad provenía de un perro). "Este estudio representa el análisis más riguroso hasta la fecha de muestras que se sospecha derivan de criaturas anómalas o míticas" homínidas", que sugieren que el origen biológico del yeti yace en los osos pardos y negros locales.

“Nuestros resultados demuestran que el oso pardo del Himalaya es uno de los clados de primera ramificación dentro del linaje de oso pardo, mientras que los osos pardos tibetanos divergieron mucho más tarde. Los tiempos estimados de divergencia de la meseta tibetana y los linajes del oso del Himalaya se superponen con eventos de glaciación del Pleistoceno medio y tardío, lo que sugiere que los osos existentes en la región son descendientes de poblaciones que sobrevivieron en refugios locales durante las glaciaciones del Pleistoceno”, señala el estudio. Ello apoya un hallazgo anterior que indica que los osos pardos del Himalaya, junto con los osos Gobi y los osos Deosai, forman un "linaje hermano" de todos los demás clados del oso pardo existentes.

Mientras tanto, el oso negro del Himalaya, escriben, representa un linaje hermano de todos los demás osos negros asiáticos: "Aunque el muestreo es limitado, este resultado indica que el oso negro del Himalaya se originó de un antiguo linaje y experimentó un largo aislamiento en las montañas del Himalaya, una escenario similar a la divergencia del linaje del oso pardo del Himalaya".

Hans Huerto

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