Oficialmente, las ballenas francas glaciales están camino a extinguirse

Whales and Dolphin Conservation

El gobierno estadounidense acaba de anunciar que es momento de encender las alertas ante la posibilidad real de extinción de las ballenas francas glaciales (Eubalaena glacialis). Pronto, estos animales dejarían de existir a menos de que se tomen nuevas acciones que prevengan tal tragedia.

En el Atlántico Norte, las ballenas francas están entre los mamíferos más raros en el mundo, y han atravesado un año durísimo.  La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de EEUU dijo que quedan solamente 450 ballenas y 17 de ellas han muerto en lo que va del 2017. En el este del Atlántico Norte hay una población muy escasa; los científicos creen que ya puede estar funcionalmente extinta en esta área.

La situación es tan grave que los entes reguladores de EEUU y Canadá deben considerar que la población no se recuperará sin medidas urgentes, según los expertos pesqueros de la NOAA. El alto índice de mortalidad coincidió con una época de baja reproducción, y actualmente solo existen cerca de 100 hembras reproductoras.

La información fue compartida en el último Consejo de Administración Pesquera de Nueva Inglaterra llevada a cabo la última semana. Las cifras indican que la población de ballenas francas ha ido en declive desde el 2010, siendo las hembras más afectadas que los machos.

El problema, de acuerdo a las autoridades, serían las muertes causadas por el hombre: golpes de embarcaciones y enredos con equipos de pesca.

Circulando zonas imprevistas

Estos mamíferos dan a luz en aguas más temperadas, para luego dirigirse a hacia Nueva Inglaterra y Canadá cada primavera y verano para alimentarse. Las muertes ocurrieron fuera de tales áreas, se reportó.

Estudios recientes desvelaron algunas razones  del porqué del incremento de las muertes de ballenas. Uno, publicado en Scientific Reports, decía que las ballenas francas se movilizaban en áreas mucho más lejanas de las que los humanos creemos. El moverse fuera de las áreas protegidas en búsqueda de comida las habría puesto en peligro.

Para otro estudio del mes pasado, en Endangered Species Research, los científicos examinaron heces del cetáceo. Hallaron que los enredos en equipos de pesca producían altísimos niveles de hormonas que indicaban estrés. Esto, a su vez, impactaba negativamente en su habilidad de reproducirse, aun cuando estas sobrevivían a los enredos.

Un análisis de 5 años de la NOAA señaló que las referidas ballenas debían permanecer en la lista de animales en peligro. Recomendó, asimismo, elaborar un plan de largo plazo para monitorear las tendencias de la población y su uso del hábitat, así como un estudio del impacto de la pesca comercial en ballenas francas.

 

Daniel Meza
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