El tamaño de la copa de vino es hoy siete veces mayor que hace 300 años

Downton Abbey / ITV Studios

El volumen de la copa de vino en Inglaterra se ha multiplicado por siete en los últimos 300 años. El crecimiento más intenso se ha observado en las últimas dos décadas, informan investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) en la revista British Medical Journal (BMJ).

Los investigadores recolectaron datos sobre 411 vasos que se fabricaron del año 1700 a 2017. Parte de los utensilios se guardaba en museos y tiendas de antigüedades. Los resultados mostraron que el volumen promedio de las copas de vino aumentó en 66 mililitros hasta llegar a 417 mililitros en el año 2000, y luego a 449 mililitros en los últimos 17 años.

BMJ

Según los científicos, tales cambios pudieron ocurrir bajo la influencia de muchos factores, incluyendo los cambios en los precios y los ingresos de la sociedad, así como la aparición de nuevas tecnologías. El impuesto sobre el vidrio, introducido a mediados del siglo XVIII en Reino Unido por el rey Jorge II, condujo a la expansión de la producción de productos de vidrio más pequeños. El impuesto fue cancelado en 1845, y al final de la era victoriana los fabricantes de vidrio comenzaron a migrar de los métodos tradicionales a la tecnología industrial. Estos procesos se reflejan en los datos recopilados por los investigadores: las copas más pequeñas se produjeron en el siglo XVIII y su tamaño cambió ligeramente hasta principios del siglo XIX.

En el siglo XX, las formas de las copas comenzaron a cambiar, ajustándose a diferentes tipos de vino, lo que, según los científicos, refleja un cambio de actitud hacia esta bebida. En la década de 1990, la demanda de grandes copas de vino aumentó en EEUU, lo que condujo a un incremento en la producción de copas del mismo tamaño en Inglaterra.

En base a este estudio, es imposible sacar conclusiones determinantes sobre el efecto del tamaño de los utensilios en el consumo y la relación causa-efecto. Sin embargo, un comunicado de prensa de la universidad británica menciona un experimento en el que el aumento del volumen de una copa en un restaurante manteniendo la cantidad de vino servido, hizo que las ventas aumentaran en un 10%.

Un estudio anterior demostró que un vino parece más agradable si tiene un alto precio. Incluso, las diferencias son notorias en la reacción del cerebro: las zonas relacionadas con el trabajo del sistema de recompensa se activan más cuando la persona degusta un vino caro, que se diferencia del barato solo en el bolsillo. 

Kristina Ulasovich

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