Las pantallas del 'smartphones' podrán autorepararse con solo presionar unos segundos

El nuevo material cicatriza a temperatura ambiente. /Pixabay

Una quinta parte de los británicos va por ahí con la pantalla de su smartphone roto. Si la estadística es más o menos fiable, es lo de menos: los cristales de los móviles se rompen con una facilidad que no hace falta avalar por ninguna encuesta. Y el precio de su reparación, en ocasiones, te hace replantearte la posibilidad de cambiar tu dispositivo entero, o incluso de mandar el siglo XXI a hacer puñetas y arriesgarte al suicidio social de no tener móvil. Pero salir de este macabro juego del capitalismo es posible, gracias a una casualidad: un estudiante de la Universidad de Tokio (Japón) ha descubierto sin querer un vidrio capaz de repararse a sí mismo.

Yu Yanagisawa, que así se llama este héroe accidental, estudiante de posgrado en la universidad nipona, trabajaba en la creación de nuevos adhesivos, y al cortar parte de ese material observó que los bordes de este material se adherían. Según sus datos, publicados en la revista Science, solo hicieron falta 30 segundos de presión manual y el material acabó formando una lámina igual de resistente que el original.

Como no confiaba en lo que habían visto sus ojos, Yanagisawa realizó una serie de experimentos de seguimiento para confirmar que el vidrio era realmente autorregenerativo. Según el equipo, el fenómeno es posible gracias a un polímero de bajo peso llamado polieter-tiourea, que utiliza el compuesto tiourea para aumentar la capacidad de los enlaces de hidrógeno en el material cuando se corta o se rompe.

Autorreparable a temperatura ambiente

Ya se han desarrollado materiales como el caucho autorreparable, pero esta ha logrado cicatrizar a 21 grados: los científicos aseguran que es la primera vez que se crea una sustancia dura que puede arreglarse a temperatura ambiente. El cristal hecho con este material puede repararse presionando las piezas rotas y recupera su resistencia original después de unas horas, han confirmado los investigadores a través de numerosos experimentos. El director del proyecto asegura que todas las pruebas hasta el momento sugieren que se podrá usar en pantallas de teléfonos y otros dispositivos frágiles. 

Hace unos días se publicaba que en la facultad de Física de la Universidad Estatal de Moscú (Rusia) descubrieron el efecto de estiramiento de cristales de diamante en forma de aguja bajo la aplicación del campo eléctrico. Resulta que la deformación que surge durante el estiramiento conduce a un cambio en el espectro de luminiscencia, que puede ser usado para crear sensores de campo eléctrico y otros dispositivos ópticos cuánticos. El trabajo fue publicado en la revista Nano Letters.

Beatriz de Vera
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