El canto de las aves podría explicar cómo aprenden a hablar los bebés humanos

Los cerebros de aves ofrecen información clave para aprender cómo funciona el habla humana. /MaxPixel

Para explicar cómo aprenden los bebés humanos comportamientos complejos, como el habla, puede ser útil estudiar el cerebro de algunas aves. Esto es lo que afirma un nuevo estudio centrado en aves cantoras realizado por científicos de la Facultad de letras, artes y ciencias Dornsife de la Universidad del Sur de California (EE.UU.). Los hallazgos del estudio, publicados en la revista eLife, revelan lo que ocurre en circuitos neuronales específicos cuando los pinzones cebra jóvenes hacen sonidos vocales.

"Una hipótesis para explicar el desarrollo del habla es que el sonido de cada palabra crea una memoria, o plantilla en el cerebro", dice Sarah Bottjer, profesora de ciencias biológicas y psicología y autora del estudio. "Esa plantilla se convierte en la grabación interna que usa un bebé, como su objetivo, para decir la palabra".

Según esta teoría, al tratar de hablar, el cerebro de un bebé puede comparar el sonido que pronuncia con la plantilla del cerebro de esa palabra. El resultado de esa evaluación se transmite a los circuitos neuronales responsables de generar órdenes motoras (movimiento de la boca y respiración) para producir sonido. Cuando el sonido es una coincidencia, el circuito neuronal para hacer ese sonido se fortalece. Cuando no lo es, se reconoce como un error que se corresponde con un intento de corregir los circuitos neuronales.

Y según la investigación, los cerebros de aves ofrecen información clave para aprender cómo funciona este preoceso. "Los pájaros cantores ofrecen un poderoso modelo experimental para estudiar los mecanismos neuronales que subyacen al aprendizaje de las habilidades motrices, ya que podemos implantar electrodos en sus cerebros y registrar la actividad de las neuronas en los juveniles mientras balbucean".

La clave está en las neuronas

Los investigadores registraron neuronas en una parte distinta de sus cerebros, una parte de la corteza que está interconectada con los ganglios basales, ubicados en el centro del cerebro. El circuito de los ganglios corticales-basales es clave para el aprendizaje de las habilidades motrices, particularmente aquellas que se convierten en hábitos. Los científicos descubrieron que cuando las aves producían sonidos que imitaban los sonidos que habían memorizado, había un aumento en la actividad de algunas neuronas dentro de este circuito de ganglios corticobasales y una disminución en la actividad en otras. "El hallazgo es emocionante, porque proporciona un raro ejemplo de cambios en la actividad neuronal que se corresponden con intentos de comportamiento para lograr un objetivo mental, en este caso, para producir vocalizaciones que imitan la memoria de un sonido", explica Bottjer.

Esta zona del cerebro está relacionada con afecciones como el trastorno obsesivo-compulsivo, la adicción y el síndrome de Tourette. Los investigadores creen que quizá la forma en que las personas aprenden un servicio de tenis o cómo hacer otros movimientos hábiles precisos se puede explicar por el mismo proceso. Bottjer dice que planea realizar más investigaciones para abordar esa pregunta.

Otra investigación publicada el mes pasado en la revista Current Biology afirmaba que los sonidos producidos por humanos, pájaros y muchos otros animales pueden tener un origen común, lo que sugiere una suerte de gramática universal, que existe en una amplia franja de vertebrados. Los hallazgos tienen implicaciones no solo para la lingüística, sino también para la música o la informática. 

Beatriz de Vera
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