Bacterias intestinales útiles contrarrestan la tendencia a la depresión

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Una investigación de la Universidad de Aarhus (Dinamarca), publicada en la revista Brain, Behavior and Immunity, sugiere que los microorganismos conocidos como probióticos, que normalmente proporcionan beneficios para la salud en los intestinos como parte de su flora, también tienen un efecto en el cerebro, previniendo la depresión.

El estudio fue aplicado a ratas alimentadas con un alimento compuesto extra graso y sin fibra. Algunas, simultáneamente, recibieron una mezcla de microorganismos, principalmente en forma de bacterias de ácido láctico, en su agua potable. Mientras que las ratas que vivían únicamente de la dieta grasa desarrollaron un comportamiento similar a la depresión, las ratas que recibieron el agua potable enriquecida con probióticos se mantuvieron neutrales en su comportamiento. En otras palabras, los probióticos compensan las consecuencias de la dieta poco saludable, explica el médico y doctor Anders Abildgaard.

Después de doce semanas, los investigadores pudieron observar que las ratas alimentadas con el compuesto graso sin probióticos se comportaban de manera más depresiva cuando se les daba una prueba de natación. "Las ratas no pueden sufrir una depresión en un sentido clínico como la gente puede, pero se vuelven pasivas e incapaces de lidiar con situaciones estresantes. Interpretamos esto como un comportamiento depresivo", explica Anders Abildgaard.

Las ratas que no recibieron probióticos resultaron tener un mayor número de glóbulos blancos en sus tejidos cerebrales, lo que puede ser un signo de inflamación crónica y también se ve en los tejidos grasos y el hígado de personas con sobrepeso y en diabéticos. Los investigadores no encontraron las cantidades elevadas de glóbulos blancos en los cerebros de las ratas con probióticos en el agua potable. "Esto puede indicar que los probióticos pueden reprogramar el sistema inmunológico”, dice Anders Abildgaard.

Es difícil decir si los resultados pueden transferirse a personas con depresión, ya que los animales obviamente no se comportan como los humanos. Pero Anders Abildgaard cree que es posible imaginar que algunas de las personas que sufren de depresión se benefician de los probióticos. "Hay una creciente cantidad de investigaciones que sugieren que una dieta poco saludable contribuye a desencadenar o mantener una depresión. También sabemos que los pacientes que sufren depresión viven de manera menos saludable en comparación con el promedio, probablemente porque no tienen los recursos necesarios para llevar un estilo de vida saludable”, señala.

Él cree que el estudio agrega una dimensión adicional a la comprensión de la depresión y los métodos de tratamiento. "Ahora estamos en el proceso de identificar cómo los probióticos interactúan con las bacterias intestinales existentes y su producción de compuestos químicos especiales que animales y humanos no pueden producir por sí mismos, pero que se pueden medir en nuestra sangre y afectar así a todo el cuerpo”.

Para la Organización Mundial de la Salud, la depresión es el más grande causante de discapacidad en estos tiempos: 4% de la población mundial vive con depresión, y las mujeres, jóvenes y ancianos son los más proclives a sufrir efectos perjudiciales que merman sus capacidades. Aproximadamente 332 millones de personas sufrieron desórdenes depresivos el 2015, un incremento del 18,4% en una década, una posible consecuencia de que actualmente la gente vive más.

Hans Huerto

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