El eclipse solar de agosto creó perturbaciones en la atmósfera de la Tierra

Imagen compuesta de la progresión de un eclipse solar total. /NASA/Aubrey Gemignani

Cuando la sombra de la luna pasó por Estados Unidos durante el eclipse solar total del 21 de agosto, viajó tan rápido que creó ondas en la atmósfera superior de la Tierra. Científicos del Haystack Observatory del MIT (EE.UU.) y la Universidad de Tromsø (Noruega) han demostrado, con estos datos, un fenómeno sospechado desde hace 40 años: que los eclipses solares producen perturbaciones en la atmósfera superior terrestre.

Durante un eclipse solar, la Luna pasa entre el Sol y la Tierra, proyectando su sombra en un estrecho sendero a través de las partes del planeta. Desde la década de los 70, los investigadores han sospechado que esta sombra, que viaja a velocidades superiores a la del sonido durante un eclipse solar, podría crear ondas en la ionosfera, una parte de la atmósfera superior de la Tierra que tiene partículas cargadas electrónicamente.

Se había teorizado que las ondas eran resultado de que la sombra lunar bloquea la energía del sol, enfriando rápidamente el área debajo de ella. Pero debido a que esta se mueve tan rápido, cualquier cosa a su paso se recalienta rápidamente. Se pensó que este repentino cambio de temperatura generaba ondas en "la atmósfera a altitudes donde la capa de ozono y el vapor de agua convierten la radiación solar en calor", escribieron los investigadores en el estudio.

Los científicos, que publican sus resultados en la revista Geophysical Research Letters, utilizaron una densa red de aproximadamente 2.000 sensores en América del Norte que recibían señales de los satélites, conocido como el sistema global de navegación por satélite (GNSS). Había sensores GNSS en la totalidad del eclipse y en las regiones afectadas en toda la parte continental de Estados Unidos. 

Ondas de proa y popa

Los sensores recolectaron datos sobre el movimiento de electrones en la atmósfera superior. Buscaban ondas de proa, que se llaman así por su similitud con las olas que se forman en el agua delante de un barco en movimiento. Y también de popa, las olas que el mismo barco deja atrás. Según los expertos, ambas ocurren también cuando los aviones viajan por el aire a la velocidad del sonido.

Su análisis reveló que la sombra de la luna creaba ondas de proa con impactos frontales, así como también ondas de popa, de al menos 10 grados de longitud por 10 grados de latitud, que se movían a casi 300 metros por segundo y duraron aproximadamente 1 hora. Los científicos aseguran que no son peligrosas y que su interés es principalmente científico.

El eclipse solar de agosto dejó, además, imágenes impresionantes. Recuérdalas aquí

Beatriz de Vera
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