Las bacterias se vuelven resistentes a los fármacos copiando a sus enemigos

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Una investigación publicada en Cell Reports, firmada por investigadores del Biozentrum de la Universidad de Basilea (Suiza) demuestra que algunas bacterias inyectan un cóctel tóxico en sus competidores causando la lisis celular y la muerte. Luego, al integrar el material genético liberado, que también puede portar genes de resistencia a los medicamentos, la célula predadora puede adquirir resistencia a los antibióticos.

Esto es: se trata de bacterias que no solo pueden desarrollar resistencia a los medicamentos, sino también tomarla de sus rivales.

El uso frecuente y no medicado de antibióticos conduce a una expansión cada vez más rápida de la resistencia bacteriana. En hospitales, los pacientes no solo presentan una gran variedad de patógenos, que pueden ser resistentes, sino que también, debido al uso de antibióticos para combatir infecciones, los hospitales pueden ser un lugar donde la resistencia antimicrobiana puede desarrollarse y transferirse de patógeno a patógeno. Uno de estos gérmenes típicos del hospital es la bacteria Acinetobacter baumannii.

La resistencia puede desarrollarse en la medida en que las bacterias combaten a sus competidores inyectándoles un cóctel de proteínas tóxicas, los llamados efectores, utilizando el sistema de secreción de tipo VI (T6SS), una jeringa venenosa. Y en segundo lugar, pueden captar y reutilizar el material genético liberado.

En el organismo modelo Acinetobacter baylyi, un pariente cercano del baumannii, el equipo del profesor Marek Basler en el Biozentrum de la Universidad de Basilea, ha identificado cinco efectores de actuación diferente. "Algunas de estas proteínas tóxicas matan la competencia bacteriana muy eficazmente, pero no destruyen las células", explica Basler. "Otros dañan severamente la envoltura celular, lo que conduce a la lisis de la bacteria atacada y, por lo tanto, a la liberación de su material genético".

Las bacterias depredadoras toman los fragmentos de ADN liberados. Si estos fragmentos llevan ciertos genes de resistencia a los medicamentos, la resistencia específica puede conferirse al nuevo propietario. Como resultado, el antibiótico ya no es efectivo y la bacteria puede reproducirse en gran medida sin ser perturbada.

Los antibióticos y la resistencia antimicrobiana existen desde hace mucho tiempo. Se desarrollaron a través de la coexistencia de microorganismos y permitieron a las bacterias defenderse contra enemigos o eliminar competidores.

En una idea cinematográfica, científicos de la escuela Médica de Harvard y el Instituto Israelí de Tecnología (Technion) diseñaron una forma simple de observar cómo una bacteria se mueve mientras se vuelve inmune a los medicamentos.

Se halló que las bacterias se expanden hasta que chocan con una dosis de antibióticos, momento en que dejan de crecer. En cada nivel de antibióticos, un pequeño grupo de bacterias se adaptó y sobrevivió: su resistencia se debió a la acumulación sucesiva de cambios genéticos.

Hans Huerto

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