Si desintoxicarte con zumos está en tus propósitos de año nuevo, sáltatelo ya

Los zumos eliminan toda la fibra de los vegetales, su ingrediente saciante. /Flickr

En año nuevo queremos que todo lo malo se quede en el reverso del calendario. Ya se trate de grasas, nicotina o toxinas, sea esto lo que sea. Empezar enero haciendo una dieta detox se ha puesto de moda, y quizá te estés planteando ponerte tú también a ello. En ese caso, probablemente estés en disposición de las dos únicas herramientas que te hacen falta para este propósito: tu hígado y tus riñones.

“En medicina se entiende que desintoxicar es el proceso que permite eliminar sustancias nocivas del organismo, como los narcóticos. Pero para la medicina alternativa las toxinas son algo más metafísico e inasible”, cuenta a NMAS1 el dietista nutricionista Julio Basulto. Y “si de verdad su cuerpo estuviese acumulando elementos tóxicos y no pudiera él mismo liberarse de ellos, lo que se necesita con urgencia es un trasplante de hígado o riñón, pero no una infusión de perejil y acelgas”, contaba a El País Julián Palacios, cardiólogo del Hospital Clínico de Madrid (España). Estos dos órganos componen un sistema eficiente para filtrar la gran mayoría de las sustancias nocivas que comemos y bebemos. Mientras que nuestros riñones filtran nuestra sangre y eliminan cualquier desecho de nuestra dieta, nuestro hígado procesa medicamentos y desintoxica cualquier sustancia química que ingerimos. Gracias a ellos, tu cuerpo ya es un centro de limpieza natural.

Es decir, por más que te lo repitan quienes quieren venderte productos milagrosos o profundas limpiezas de bolsillo, no necesitas desintoxicarte. Aunque esta navidad te hayas puesto de pavo y langostinos hasta las cejas, o te hayas bebido en nochevieja hasta el agua de los floreros. "A menos que haya un bloqueo en uno de estos órganos que limpian nuestro cuerpo día y noche, no hay absolutamente ninguna necesidad de ayudar al cuerpo a deshacerse de las toxinas", dijo a la cadena pública de radio estadounidense NPR el médico familiar Ranit Mishori, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Georgetown.

Sin toxinas, pero con hambre

La dieta original de desintoxicación fue concebida en la década de los 40 por Stanley Burroughs como una forma natural de tratar las úlceras estomacales. Publicó un libro, The Master Cleanser, que describe el proceso: consiste en un régimen diario de seis a 12 vasos de agua mezclados con jugo de limón, pimienta de cayena y jarabe de arce, más un laxante antes de acostarse. Y no, el método nunca fue corroborado por ninguna investigación. El furor por la dieta se reavivó a partir de que, en 2004, se publicara otro libro llamado Perder peso, tener más energía y ser feliz en 10 días, que aseguraba que las personas comienzan a sentirse eufóricas y serenas después de una semana sin comer.

Aunque claro, hay versiones menos extremas de la dieta, que podrían parecer menos nocivas. Normalmente sustituyen el ayuno y el agua con limón por zumos verdes extremadamente caros, o hechos en casa diariamente con productos frescos. Puede que de este modo no mueras de hambre, pero te dejarás una fortuna inútilmente: según Business Insider, una limpieza de tres días que incluye cuatro zanahorias, cuatro manzanas, dos manzanas deliciosas doradas, dos pedazos de jengibre de 1 pulgada, tres pepinos, seis apios tallos, 14 hojas de col rizada, medio limón, una lima, cuatro tomates cherry, dos pimientos rojos, un cuarto de una cebolla roja pequeña, dos tazas de perejil, un camote grande, dos remolachas rojas grandes, una naranja, ocho acelgas, y seis clementinas, acaba costando al bolsillo del estadounidense unos 120 dólares. Algo caro para algo que hacen tu hígado y riñones sin pedirte nada a cambio.

No solo inútil, perjudicial

Como explica Julio Basulto, dejarse llevar por este tipo de terapias no solo es inútil, sino que conlleva riesgos: pueden usarse en sustitución de terapias eficaces; generar efectos adversos; generar fatiga, así como deficiencias de vitaminas y minerales; alejarnos de un patrón de alimentación saludable, hacernos perder dinero y hasta promover el aumento de peso. Tal y como detalló en 2003 la OMS, un excesivo consumo de zumos de fruta se asocia a un aumento en el riesgo de padecer obesidad, algo que no sucede con la fruta fresca. Los efectos a largo plazo son más severos: la falta de proteínas, cuando se prolonga durante algunos días, puede hacer que pierda músculo en lugar de grasa, porque la proteína es a lo que sus músculos se alimentan para obtener energía.

Los zumos eliminan toda la fibra de los vegetales, su ingrediente saciante. Lo que conserva es el azúcar natural en el producto. Los efectos inmediatos de una dieta alta en azúcar y baja en proteínas y baja en fibra se sienten casi de inmediato: constantemente tienes hambre porque no hay fibra para llenarte. Y mientras tanto, el azúcar que está consumiendo estás elevando temporalmente tu nivel de azúcar en la sangre, pero sin proteínas para estabilizarlo.

Pero hay otra razón por la que el jugo no es la mejor idea para algunas personas que va más allá de agotar su cuerpo muscular, y tiene que ver con el comportamiento: las limpiezas pueden imitar otros hábitos alimentarios peligrosos. Los defensores de Cleanse describen sus planes como soluciones rápidas que limpian el cuerpo de carbohidratos procesados, azúcar y alcohol. Sin embargo, este tipo de alimentación imita muy bien el peligroso estilo de atracón y purga de comer reconocido mundialmente como indicativo de un trastorno alimentario.

Según Basulto, para desintoxicarte, si es que lo necesitas, lo que debes hacer no es tomar un mejunje elaborado con agua purificada, zumo de limón y canela, aderezado con sirope de savia, “sino pedir ayuda para dejar de fumar (en su caso), recordar que cuanto menos alcohol mejor, dejar de comer tantos alimentos malsanos y huir del sedentarismo. Ah, y huir también de los charlatanes, cuya sola presencia ya intoxica nuestra mente”.

Beatriz de Vera
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