Científico construye malla gigante para estudiar la selva alta peruana

La gigantesca malla está ubicada en la Estación de Investigación Wayquecha cerca al Manu
Dan Metcalfe

De acuerdo a los modelos computacionales, el cambio climático hará que las nubes se eleven mucho más de su altura actual; y uno de los ecosistemas que se verá seriamente afectado será la selva alta en Perú. Para evitarlo, a un científico sueco se le ha ocurrido una idea genial: colgar una enorme malla en el medio de la selva, informa The Guardian.

La selva nubosa prospera en las laderas de las montañas a 500-4000 metros sobre el nivel del mar, representando aproximadamente el 1% del bosque del mundo en una franja tropical a la altura del ecuador. Pero, aunque el área cubierta es pequeña, los bosques son vitales para regiones mucho más amplias.

Por ejemplo, ayudan a regular los ríos a través de grandes extensiones de tierras bajas, absorbiendo la humedad en el suelo esponjoso cuando el clima está húmedo y liberando agua cuando está seco. Y proporcionan hábitats para muchas aves que viven solo en las selvas nubosas.

Muchos científicos creen que el proceso climático culpable que las nubes se eleven ya puede haber comenzado. Esto disminuiría la humedad de una selva nubosa y no está claro si las especies que viven en ese hábitat puedan migrar con éxito hacia arriba en respuesta. Examinar el impacto de la reubicación de nubes es fundamental para comprender el futuro de los bosques.

Por eso, Dan Metcalfe, un profesor de biología en la Universidad de Lund en Suecia, quiere obtener datos duros para poder determinar qué sucederá con los bosques que quedan si los modelos son correctos. Metcalfe explica que está intentando algo nunca antes realizado: "un enfoque experimental en el que físicamente tratamos de eliminar las nubes de una parte del bosque".

El científico sueco había planeado cubrir una parcela cuadrada dos veces más grande que una cancha de baloncesto con una malla suspendida de postes telefónicos de 10 pisos en cada esquina. La niebla se condensaría en la tela, dejando al interior hambriento de humedad.

Problema tras problema

Para su experimento, Metcalfe eligió la Estación Biológica Wayqecha, un centro de investigación del bosque nuboso a 3.000 metros sobre el nivel del mar en Perú. Pero no tuvo en cuenta la dificultad de operar equipos pesados ​​en Wayqecha. Las pendientes empinadas y el suelo frágil evitan la colocación de postes lo suficientemente profundos para sostener redes grandes. Además, no hay carreteras que penetren en las arboledas de Wayqecha, solo trocha.

Metcalfe se dio cuenta de que tendría que instalar torres de metal atornillados. Estos pueden ser llevados a mano en pedazos, luego ensamblados en el sitio, y por último pueden ser construidos encima de zapatas delgadas y estabilizados por cables instalados con equipos livianos. Sin embargo, son caros. Metcalfe no podía pagar dos, mucho menos cuatro, y temía que tuviera que cancelar el proyecto. Pero luego escuchó que no mucho antes, la estación había sufrido una desgracia que podría ayudarlo.

Científico peruano trabajando en la construcción de los postes que soportarán la malla / Dan Metcalfe

Wayqecha ya tenía tres torres de metal, que soportaban una pasarela sobre un barranco. Hasta hace poco, la pasarela incluía una cuarta torre, pero había sido derrumbada por un deslizamiento de tierra. Sin embargo, los puntales y la plataforma de la estructura no sufrieron daños.

Entonces, en vez de encerrar por completo el lugar con redes, Metcalfe se dio cuenta de que podía suspender una sola cortina de malla en el camino de la niebla que volaba por el valle. La cortina de niebla colgaría de un cable tendido entre una de las torres no dañadas y una nueva que construiría a partir de la que había caído.

Metcalfe encontró muchos obstáculos: un miembro clave de su equipo de construcción se enfermó y necesitó meses de recuperación; un incendio destruyó equipos costosos; y las aduanas peruanas se resistieron cuando vieron que un contenedor de suministros de construcción incluía un arco y una flecha que necesitaría para tender los cables

Pero a pesar de todo, la malla está casi lista. Un equipo construyó la torre en septiembre y el último paso, suspender la malla sobre el suelo del bosque, se completó a fines de octubre del año pasado. En unas pocas semanas, Metcalfe podrá ver el resultado de su titánico esfuerzo que ayudará la ciencia peruana y mundial.

 

Victor Román
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