El cambio climático ya es una amenaza para la vida en valles de la Antártida

No hay plantas, pájaros o mamíferos en los Valles Secos de McMurdo, que se encuentran en la región más grande del continente antártico. /Universidad estatal de Colorado

En los Valles Secos de McMurdo, uno de los desiertos más secos y fríos del mundo, no hay plantas, pájaros o mamíferos, pero en su duro ecosistema, donde la temperatura media no sube de los -15ºC, viven microbios e invertebrados microscópicos del suelo. Ahora, un estudio de dos décadas en la región más grande del continente antártico, donde están ubicados estos valles, ha revelado una disminución del número de fauna del suelo, nematodos y otras especies animales, que se atribuye al cambio climático.

El punto de inflexión parece haber sido el derretimiento y la descongelación del hielo en este desierto desde un evento climatológico inusualmente cálido en 2001. Hasta este momento, la zona no solo experimentaba un aumento de la temperatura, sino todo lo contrario, cada vez hacía más frío. Desde 2001, las temperaturas promedio son estables o están aumentando ligeramente, pero ha habido eventos meteorológicos intensos más frecuentes.

Ecosistemas reducidos y diversos

Más calor significa más derretimiento y descongelación del hielo de los glaciares y el permafrost, lo que ha llevado a la disminución de la especie más común, el nematodo Scottnema lindsayae. Otras especies son cada vez más abundantes y se están extendiendo cuesta arriba. Como resultado, en elevaciones más altas, los microbios y animales en el suelo se vuelven más diversos, con consecuencias desconocidas para el ecosistema.

El nematodo 'Scottnema lindsayae', visto a través de un microscopio. /Universidad estatal de Colorado

Los investigadores afirman que hay días de clima inusualmente cálido, e incluso picos de alta radiación solar que provocan el descongelamiento del hielo sin altas temperaturas. Y que este cambio climático está empezando a afectar a la comunidad biológica de la zona. El equipo tomó muestras de invertebrados y midió las propiedades del suelo y el agua en tres cuencas hidrológicas y en tres elevaciones diferentes en la región. En los valles Miers y Garwood, donde los científicos comenzaron a trabajar en 2011, y en el valle Taylor, que lleva estudiándose desde 1993.

Esta investigación es parte del programa de Investigación Ecológica a Largo Plazo McMurdo Dry Valleys, que fue establecido en la Antártida por la National Science Foundation en 1992. Los hallazgos, afirman los autores, sirven de información y de alarma sobre cómo responden los ecosistemas al cambio climático y a los eventos climáticos inusuales.

Con el aumento de las temperaturas que se espera a lo largo de este siglo, las áreas de la Península Antártica Occidental pueden llegar a ser demasiado calientes para muchas especies nativas. Un nuevo estudio, publicado en Nature Climate Change, pronostica un calentamiento promedio de los fondos marinos de la Antártida de 0,4ºC para 2099, con algunas áreas aunmentando incluso 2ºC. Aunque un pequeño porcentaje de la biodiversidad de la zona se beneficiará, este cambio conducirá a que el 79 % de las especies nativas de invertebrados se pierdan, con las importantes implicaciones para la gestión de los recursos en la región.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma


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