Por primera vez un hombre recibe un segundo trasplante de cara

Hospital Europeo Georges Pompidou en París. /Wikimedia Commons

Un trasplante de cara rechazado después de siete años ha obligado a un hombre francés de 40 años a permanecer en coma inducido y sin rostro desde noviembre, hasta que se encontrara otro posible donante.

No existía precedente en casos de segundo trasplante de cara y los médicos del Hospital Europeo Georges Pompidou en París, Francia, dudaban de que la intervención fuera factible, sin embargo, tras una operación de alto riesgo que ha durado un día entero, parece que es posible trasplantar una cara después de un rechazo crónico. Pero antes de hablar de éxito, pasarán semanas hasta que los médicos puedan dar suficientes datos de la intervención.

Los trasplantes pueden ayudar a las víctimas de accidentes o asaltos o que sufren trastornos genéticos a reanudar funciones básicas como respirar, comer y hablar. También restauran la capacidad de sonreír o fruncir el ceño. El primero se llevó a cabo también en Francia hace 12 años, y son aún poco frecuentes, se cuentan menos 40 operaciones llevadas a cabo hasta el momento. La intervención es extremadamente arriesgada: al menos seis pacientes murieron después de ser trasplantados, y sobrevivir implica una dependencia de por vida de los medicamentos inmunosupresores para evitar que el cuerpo rechace el órgano extraño.

Y como es de esperar, la agresiva medicación puede dejar a los pacientes vulnerables a infecciones y otras enfermedades, como el cáncer. Esto es lo que le pasó a la primera persona con la cara trasplantada de la historia, Isabelle Dinoire, que fue intervenida en 2005, después de que un perro la mutilara. Murió de cáncer en 2016, con 49 años, después de sufrir un rechazo al trasplante y perder el uso parcial de sus labios. Se cree que los medicamentos antirrechazo que estaba tomando contribuyeron a la aparición de dos tipos de cáncer.

En febrero del año pasado, la Clínica Mayo de los Estados Unidos realizó un trasplante facial practicadas a Andy Sandness, un hombre de 31 años quien en 2006 decidió quitarse la vida con un tiro de escopeta. El fallido suicidio dejó su rostro destruido: perdió la mayor parte de las mandíbulas, terminó con solo dos dientes, de su nariz no había rastro, tampoco de sus labios y hasta sus párpados quedaron completamente abiertos a raíz del fogonazo. 

Durante cuatro meses y medio, a Sandness se le realizaron ocho cirugías:  el equipo retiró los tejidos muertos y los huesos rotos, luego se conectaron los huesos faciales con placas de titanio y tornillos; se reconstruyeron la mandíbula superior con hueso y músculo de la cadera; y se formó la mandíbula inferior con hueso y piel de una pierna. Los cirujanos usaron hilos y suturas para juntar sus párpados., Sandness volvió a casa con un rostro nuevo. 

Prótesis facial impresa en 3D./Journal of Otolaryngology – Head & Neck Surgery 

Meses antes, un paciente al que un cáncer le había dejado el rostro desfigurado, se convirtió en la primera persona en recibir una prótesis facial impresa en 3D creada por un smartphone.  Al paciente se le instaló una prótesis de silicona, adjunta con imanes y tres tornillos de titanio debajo de sus cejas, muy fácil de retirar para ser aseada.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma


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