Ese mosquito se ha quedado con tu olor: aprenden a reconocer a quien intenta matarles

Aedes aegypti. /Kiley Riffell

Los mosquitos son capaces de asociar un olor a un intento de asesinato. Si has querido aplastarle, va a evitarte reconociéndote por tu aroma. Esto es lo que se extrae de un estudio publicado en Current Biology por científicos de la Universidad de Washington (EE.UU.). "Los mosquitos recuerdan los olores aprendidos durante días", explica Jeffrey Riffell, uno de los autores del estudio.

La literatura científica ya contaba que los mosquitos no deciden a quién morder al azar, sino que muestran preferencias obvias hacia algunas personas. También se sabe que alternan huéspedes estacionalmente, alimentándose de aves en el verano y mamíferos y aves durante otras partes del año. Los investigadores del nuevo estudio querían saber más sobre cómo influye el aprendizaje en las preferencias alimenticias de los mosquitos.

Así que entrenaron a los insectos emparejando el olor de una persona o especie animal en particular (una rata frente a un pollo) con un choque mecánico, realizado con una máquina que simulaba las vibraciones y aceleraciones que un mosquito podría experimentar cuando una persona intenta golpearlo. Los insectos aprendieron rápidamente la asociación entre el olor del huésped y el choque mecánico y usaron esa información para decidir en qué dirección volar. Aunque, como cuentan los científicos, curiosamente los mosquitos no pudieron evitar el olor del pollo.


Tinción de dopamina en el cerebro de un Aedes aegypti. /Kiley Riffell​​​​​​

El aprendizaje depende de la dopamina en el cerebro en la mayoría de los animales, desde las abejas hasta los humanos, y los mosquitos no iban a ser menos: los insectos genéticamente modificados que carecen de receptores de dopamina perdieron la capacidad de aprender. Los investigadores conectaron a los sujetos de estudio a un soporte personalizado impreso en 3D que permitía registrar la actividad cerebral mientras volaban y concluyeron que, sin dopamina, esas neuronas tenían menos probabilidades de activarse. Como resultado, los mosquitos fueron menos capaces de procesar y aprender de la información del olor.

Los hallazgos podrían llevar a elaborar estrategias más efectivas para el control de mosquitos y la transmisión de enfermedades transmitidas por ellos, según los investigadores.

Un trabajo publicado en noviembre del año pasado por investigadores de la Universidad de California en Riverside (UCR, EE.UU.), explicaba el desarrollo de mosquitos transgénicos con tecnología CRISPR-Cas9, que son amarillos, tienen tres ojos y no tienen alas. Estos monstruos no son un capricho perverso de los científicos, sino una herramienta para prevenir la propagación de enfermedades infecciosas. Su objetivo a largo plazo es usar mosquitos que expresen Cas9 junto con otra tecnología, llamada impulsión de genes, para insertar y diseminar genes que supriman los insectos mientras evitan la resistencia que la evolución normalmente favorecería. El mosquito Aedes aegypti es el principal portador de virus dengue, chikungunya, fiebre amarilla y zika, y se está volviendo rápidamente resistente a los plaguicidas de uso común.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma


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