Cómo afrontará Ciudad de México un próximo terremoto, según un experto

Terremoto en Ciudad de México. /Wikipedia Commons

Justo se cumple una semana del terremoto de 6,6 grados en la escala de Richter que sacudió la ciudad de Loreto, en el estado de Baja California Sur, en México. El país ha sido recientemente escenario de otras dos tragedias sísmicas, el pasado 7 de septiembre, con epicentro frente a las costas de Chiapas, y otro, 12 días después, cuyo núcleo se registró en los límites de estados de Puebla y Morelos.

Con este pasado reciente y la teoría de que un próximo sismo azotará la capital del país, los mexicanos, cuenta el periódico El Universal, se preguntan si la Ciudad de México está preparada para otra embestida de esta magnitud, a lo que Luis Esteva Maraboto, investigador emérito del Instituto de Ingeniería de la UNAM y miembro del Consejo Asesor de Seguridad Estructural de la Ciudad de México, responde: “las normas de la Ciudad son de las más complicadas por el tipo de suelo que tenemos, pero también son de las más avanzadas del mundo”.

Según cuenta el experto al diario mexicano, el Reglamento de Construcción de la Ciudad de México es suficiente, y una estructura que hubiera estado bien diseñada de acuerdo con las normas vigentes habría pasado sin ningún problema el temblor reciente, y para él, gran parte de los edificios que se cayeron en septiembre pasado fue porque se habían construido antes del sismo de 1985, sin tener en cuenta las normas de construcción posteriores, o se habían fabricado con irregularidades.

Como explica el artículo, el terreno de la ciudad es generalmente de arcilla blanda que se está deshidratando por la extracción del agua, lo que modifica sus características y esto influye en la respuesta sísmica. Las actualizaciones de los reglamentos de construcción, afirman, se están teniendo en cuenta para las actualizaciones del reglamento de construcción. El investigador enfatizó en que se debe ser muy cuidadoso con las normas y hay que aplicarlas de manera correcta por el bienestar de la sociedad.

Según un estudio presentado en octubre en la reunión anual de la Geological Society of America, en 2018, los días serán más cortos. Concretamente, acabarán un milisegundo antes. Esto se debe a que tendrán lugar unas mínimas variaciones en la velocidad de rotación de la Tierra que, además, podrían desencadenar una intensa actividad sísmica, particularmente en regiones tropicales densamente pobladas.El trabajo, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Montana en Missoula (EE.UU.) asegura que aunque se trataría de fluctuaciones pequeñas, podrían estar implicadas en la liberación de grandes cantidades de energía subterránea.

Para llegar a esta conclusión, los científicos observaron los terremotos ocurridos desde 1900 con una magnitud a partir de 7, y encontraron cinco períodos en los que hubo un número significativamente mayor de grandes terremotos: entre 25 y 30 terremotos intensos al año, mientras que el resto del tiempo, ocurrían de media unos 15 grandes terremotos al año. Buscando correlaciones entre estos períodos de actividad sísmica intensa y otros factores, descubrieron que las ligeras disminuciones en la rotación de la Tierra (algo que los expertos afirman que se puede medir con mucha precisión mediante relojes atómicos) se seguían de períodos de aumento en el número de terremotos intensos.

Redacción N+1

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma


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