Ramsés II, ¿implacable guerrero o un pionero de la posverdad?

Coloso de Ramsés II. /Wikimedia Commons

Al faraón Usermaatra Setepenra o Ramsés Meriamón, más conocido como Ramsés II y apodado El Grande, se le atribuyen extraordinarias cualidades como militar, diplomático y gobernante, y su reinado se considera el último período de esplendor del antiguo Egipto. Ahora, una nueva investigación arqueológica podría acabar con la reputación belicista de uno de los gobernantes más famosos de la historia: fue más un genio de las fake news que un invencible guerrero.

Generalmente, se cuenta que Ramsés el Grande, tercer faraón de la Dinastía XIX, libró y ganó feroces guerras con sus vecinos, en Libia, Nubia y el Cercano Oriente. Pero los hallazgos de una excavación egipcia a 300 kilómetros al este de la frontera con Libia, publicados en la revista Antiquity, contradicen esta hipótesis. Nicky Nielsen, arqueólogo de la Universidad de Manchester (Reino Unido) encontró evidencia arqueológica de que, en realidad, los egipcios que vivieron en una fortaleza de la Edad de Bronce tardía en Zawiyet Umm el-Rakham estaban en paz con sus vecinos libios.

Fronteras pacíficas

En el sitio se encontraron navajas, piedras de mano, molinos y huesos de vaca de 3.300 años de antigüedad, que mostraba a los egipcios residentes allí como agricultores y pastores que se adentraban a una distancia de hasta ocho kilómetros de la protección del fuerte, ubicado en lo profundo del entonces territorio libio. "Esta evidencia demuestra el grado en que los ocupantes egipcios de Zawiyet Umm el-Rakham confiaron en los libios locales no solo para el comercio, sino también para su conocimiento del entorno local y los métodos de cultivo efectivos", cuenta el arqueólogo.

“¿Cómo diablos pudo Ramsés haber estado ferozmente en guerra con los nómadas libios, cuando sus soldados vivían en paz con ellos en lo profundo de su territorio?”, se pregunta. Según Nielsen, los monumentos famosos de Ramsés que anuncian su destreza como guerrero no eran más que propaganda. Afirma que era un vendedor ambulante de noticias falsas, pero que su nombre se grabó tan profundamente en la Historia que no se ha podido borrar su leyenda.

El experto pone como ejemplo la batalla más importante en que Ramsés combatio, en Qadesh, y asegura que pese a ser una de las más conocidas del mundo antiguo, fue ejecutada desastrosamente por el faraón: los hititas (enemigos de los egipcios) engañaron al rey para que luchara contra ellos, lo que lo llevó a poner en peligro a una división de su ejército, y solo cuando las otras tres divisiones lo rescataron pudo escapar, pero perdiendo el control de gran parte de la Siria actual después de la batalla. Así que la imagen de gran guerrero quizá no fuera más que el una mentira contada las suficientes veces para que se convierta en verdad. "Como engendró a 162 niños y gobernó Egipto durante 69 años, su propaganda tuvo muchas oportunidades para echar raíces”, concluye Nielsen.

Pero este faraón aún tiene mucho que aportar a la arqueología. En octubre del año pasado, fueron desenterradas partes de su templo (1279-1213 a.C.) junto con restos de relieves de deidades solares por una misión de investigadores egipcios y checos durante el trabajo de excavación de Abusir (cercana a El Cairo). El hallazgo, replicado por el medio Ahramonline arroja nuevas luces sobre la vida durante la Dinastía XIX, hace más de 3.000 años. 

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma


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