Dos programadores afirman haber descifrado el manuscrito Voynich con Inteligencia Artificial

Manuscrito Voynich. /Biblioteca de Yale/ Universidad de Alberta

El manuscrito Voynich es un libro ilustrado, del que se desconocen el autor, el contenido y el idioma en el que está escrito, al que se ha llamado voynichés, por el nombre de su propietario temporal, el anticuario lituano Wilfrid Voynich, que lo compró en 1912 de una colección de libros raros de Jesuitas en Italia. Aunque no se sabe con exactitud, se estima que fue escrito entre 1404 y 1438, y los incontables intentos infructuosos de traducirlo, desde que se encontró en el siglo XIX, han alimentado la idea de que se trata del engaño de un troll medieval: una secuencia de símbolos al azar sin sentido alguno.

Pero ahora, Greg Kondrak, famoso por su trabajo en el procesamiento del lenguaje natural, un subconjunto de la Inteligencia Artificial (IA) que ayuda a los ordenadores a entender el lenguaje humano, y Bradley Hauer, ambos programadores en la Universidad de Alberta (Canadá), han recurrido a la IA para descifrar el texto que ha desconcertado a historiadores y criptógrafos durante décadas. Sus hallazgos se publican en Transactions of the Association for Computational Linguistics. La idea era que la IA aprendiera a descifrar las ambigüedades en el lenguaje humano, utilizando el manuscrito de Voynich como caso de estudio.

El primer paso fue descubrir en qué lengua se escribió el manuscrito, que contiene cientos de delicadas páginas ilustradas de vitela, piel de vaca. Los científicos utilizaron muestras de 400 idiomas diferentes de la Declaración Universal de Derechos Humanos para identificar sistemáticamente el idioma. Inicialmente formularon la hipótesis de que el manuscrito de Voynich estaba escrito en árabe, pero después de ejecutar sus algoritmos, resultó que el idioma más probable era el hebreo.

Escrito en beehor

Pero la dificultad para saberlo con exactitud es que los investigadores creen que el manuscrito fue creado utilizando alfagramas, es decir, palabras cuyas letras han cambiado de lugar colocándose en orden alfabético (hebreo, con alfagramas se escribiría beehor). Asumiendo eso, intentaron encontrar un algoritmo para descifrar el texto codificado.

Resultó que más del 80% de las palabras estaban en un diccionario hebreo, pero los expertos no sabían si tenían sentido juntas, y después de buscar infructuosamente a eruditos hebreos para validar sus hallazgos, los científicos recurrieron al traductor de Google: "Hizo recomendaciones al sacerdote, al hombre de la casa, a mí y a la gente'. Es una especie de frase extraña para comenzar un manuscrito, pero definitivamente tiene sentido", dicen los investigadores en un comunicado. Lamentablemente, sin historiadores del hebreo antiguo, el significado completo del manuscrito Voynich seguirá siendo un misterio. Los autores esperan poder aplicar los algoritmos que desarrollaron en otros manuscritos antiguos.

En 2016, la editorial española Siloe consiguió el permiso para hacer copias del manuscrito, que se encontraba encerrado en la bóveda de la Librería Beinecke del Libro Raro y el Manuscrito de la Universidad de Yale (EE.UU.). La idea era realizar 898 copias con cada mancha, agujero y desgarro en el documento original, minuciosamente  reproducidos, que estarían disponibles al público, pero eso sí, a un precio de 9.000 dólares cada una. La répica se presentó por fin en Burgos (España) en noviembre de 2017.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma


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