Científicos encuentran cómo detener las alergias antes que ocurran gracias a un componente presente en las llamas

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Las alergias pueden llegar a ser un verdadero dolor de cabeza. Por eso, durante hace años los científicos han estado trabajando para encontrarles una solución. Ahora gracias  a un estudio realizado en llamas y publicado en Nature Communications se podría detener las alergias incluso antes que sucedan.

Cuando el cuerpo está expuesto a un alérgeno, el sistema inmune se sobrecarga y produce grandes cantidades de un tipo específico de anticuerpo llamado inmunoglobulina E (IgE), el cual es una molécula en forma de Y que se adhiere a las células inmunes encargadas de liberar sustancias químicas que atacan al invasor.

Estos compuestos, especialmente la histamina, producen los incómodos y peligrosos síntomas que conocemos de la alergia, ya sea la secreción nasal y de ojos, o la reacción anafiláctica más grave que acompaña a las alergias a los alimentos o las picaduras de insectos.

El medicamento para las alergias generalmente se dirige a estos compuestos del sistema inmunitario o a sus receptores, por lo tanto, evitan o al menos alivian los síntomas de la alergia. Pero si nos centramos en la IgE, existe la posibilidad de evitar que se produzca la reacción alérgica.

La "magia" del anticuerpo 026 sdab 

Ahora, un equipo dirigido por científicos de la Universidad de Aarhus en Dinamarca ha descubierto un mecanismo mediante el cual un anticuerpo anti-IgE puede hacer que no aparezca la reacción alérgica. Este nuevo anticuerpo, llamado 026 sdab, se originó por primera vez utilizando un derivado de llama, y es similar a un rango de moléculas descubiertas en especies de camélidos y peces cartilaginosos.

La forma en que 026 sdab funciona en el cuerpo humano es evitando que la IgE llegue a dos tipos específicos de receptores inmunes, El CD23 y el FceRI, y así detiene la reacción alérgica incluso antes de que comience.

"Una vez que la inmunoglobulina E se puede eliminar en las células inmunes, no importa que el cuerpo produzca millones de moléculas de IgE específicas para alérgenos", dice el autor principal del estudio, Edzard Spillner de la Universidad de Aarhus. "Cuando podamos eliminar el gatillo, la reacción alérgica y los síntomas no ocurrirán".

Si bien el anticuerpo aún no se ha probado en personas reales, el equipo utilizó muestras de sangre de personas con alergias diagnosticadas al polen de abedul y a veneno de insectos, y observó cómo se realizaba el anticuerpo. En solo 15 minutos, el tratamiento con sdab 026 redujo los niveles de IgE hasta en un 30% desde la cantidad inicial, y aún más cuando la prueba duró más tiempo.

"Ahora podemos mapear con precisión cómo el anticuerpo previene la unión de la IgE a sus receptores", dice uno de los miembros del equipo, el biólogo molecular Nick Laursen de la Universidad de Aarhus. "Esto nos permite imaginar estrategias completamente nuevas para la ingeniería de medicina del futuro".

Ya hay una terapia anti-IgE en el mercado, llamada omalizumab, aprobada en más de 90 países para el tratamiento de casos difíciles de asma alérgica, pero que no siempre es efectiva. Según el equipo, 026 sdab es un anticuerpo mucho más pequeño que el que está actualmente disponible o en desarrollo. También es más fácil de producir y es "extremadamente estable", lo que significa que no tiene que inyectarse como se hace con el omalizumab.

"Esto proporciona nuevas oportunidades de cómo el anticuerpo se puede administrar a los pacientes", dice Spillner.

Sin embargo, todavía queda algo por hacer antes de que este increíble tratamiento llegue a los humanos; aún debe someterse a pruebas exhaustivas, incluida la investigación de seguridad. Pero los hallazgos del equipo también podrían abrir caminos para descubrir más anticuerpos similares, acelerando así el proceso.

"Nuestra descripción del modo de acción 026 sdab es probable que acelere el desarrollo de medicamentos contra la alergia y el asma en el futuro", escribe el equipo.

Aunque las alergias más comunes pueden ser al maní o a las picaduras de insectos, hay otra mucho menos común aunque igual de incómoda: la alergia al semen.

 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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