Esta hormona sería la razón por la cual recuperas peso incluso después de años

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Un nuevo estudio sobre las hormonas que determinan nuestra sensación de hambre y llenura ha demostrado por qué para algunas personas es muy difícil mantenerse en un peso bajo, incluso años después de haber bajado.

La investigación, publicada en American Journal of Physiology-Endocrinology and Metabolism, revela que los cambios en la química corporal dos años después de perder peso pueden tener un impacto en nuestro deseo de comer más.

Investigadores de Noruega y Dinamarca hicieron el descubrimiento después de rastrear el estado físico, el índice de masa corporal (IMC), las concentraciones de hormonas y los niveles de hambre de 35 adultos en un periodo de dos años.

Cada voluntario ingresó al programa como severamente obeso antes de someterse a un programa riguroso de pérdida de peso que implicaba una dieta baja en calorías, ejercicio y terapia. Después de una sesión de tres semanas, los participantes regresaron a sus casas y continuaron haciendo ejercicios y comiendo más saludables.

Dos años después, todos los sujetos perdieron grandes cantidades de peso y tuvieron una mejor condición cardiovascular. Pero sus hormonas y su sensación de plenitud y hambre tuvieron una historia diferente.

Un mes después del programa de pérdida de peso, los voluntarios informaron sentirse más llenos después de las comidas y no experimentaron cambios significativos en sus niveles de hambre mientras ayunaban. Coincidiendo con esta sensación, se encontraron niveles más altos de una hormona llamada péptido YY, que cuando se libera en el intestino disminuye el apetito e impide nuestras funciones gástricas.

Sin embargo, un año más tarde, esos sentimientos de llenura desaparecieron a medida que los niveles de hambre y el deseo de comer aumentaban constantemente. Peor aún, se mantuvieron altos después de otros doce meses. Estas sensaciones de hambre se reflejaron en los niveles de una hormona llamada ghrelina, que lentamente fue creciendo desde el primer día.

Mientras tanto, los niveles del péptido YY se mantuvieron estables después de la marca de cuatro semanas, sin disminuir, pero tampoco subir más.

En otras palabras, los esfuerzos iniciales para mejorar la actividad y cambiar la dieta fueron recompensados con un apetito deprimido, pero la sensación de hambre rápidamente se fue apoderando nuevamente de los sujetos.

El estudio no puede decirnos mucho sobre los mecanismos exactos detrás de estos cambios hormonales, y los investigadores admiten en su informe que no tienen suficiente información para comentar sobre el balance de energía de los participantes en el momento en que se tomaron las medidas.

Conocer los detalles sobre el metabolismo de las personas que pierden peso podría ayudarnos a comprender mejor lo que sucede debajo de la superficie. Pero la investigación muestra cómo perder peso no siempre es un simple caso de establecer buenos hábitos. Además muestran cuán compleja puede ser la pérdida de peso y, al mismo tiempo, brindan la esperanza de que con ese conocimiento podría haber soluciones que podrían facilitarlo en el futuro.

 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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