Nigel, el pájaro más solitario del mundo, muere junto a su ‘novia’ de hormigón

Alcatraz. /Pixabay

La Isla de Mana, cerca de Nueva Zelanda, era el hogar del pájaro más solitario del mundo: Nigel, un alcatraz que acudió a los cánticos emitidos por los conservacionistas en 2013 y que, casi un lustro después, justo cuando algunos congéneres llegaban a hacerle compañía, ha fallecido sin llegar a hacer amigos, como informa The Guardian

La isla es parte de una iniciativa de conservación del gobierno de Nueva Zelanda, que pretendía atraer a pájaros como los alcatraces para que, con sus madrigueras, crearan hogares para otras criaturas e insectos. Además, los excrementos, otros desechos en incluso sus cuerpos, sirven como nutrientes para la tierra, según el Departamento de Conservación.

Nigel, con su familia de hormigón. /The Guardian

Nigel, apodado por los expertos No mates (sin amigos,) fue el único en atender a esta llamada y el primero en hacer de la isla su hogar en 40 años. Hasta hace unas semanas, cuando tres alcatraces como él llegaron a Mana y parecía que el pájaro, por fin, dejaría de estar solo, pero en cinco años las cosas cambian demasiado: Nigel no pareció interesarse en hacer nuevos amigos y siguió prefiriendo la compañía de su alcatraz de hormigón favorita, una de las 80 estatuas que servían de reclamo a los pájaros, a la que había empezado a cortejar al poco tiempo de instalarse en la isla: le había construido un nido, arreglaba sus plumas y hablaba con ella durante todo este tiempo.

El guardabosque del Departamento de Conservación, Chris Bell, quien también vive y trabaja solo en la isla, encontró el cuerpo de Nigel rodeado por sus amigos inertes, a los que dice “fue muy fiel”. Los conservacionistas, sin embargo, creen que su muerte no ha sido en vano. Aunque su existencia durante los últimos años fue frustrante, y en sus últimos momentos prefirió quedarse al lado de su compañera de cemento, muriendo en el nido que le había construido, su presencia logró que se incrementara la población en la isla, puesto que a los alcatraces les gusta anidar donde han anidado otros de su especie.

Además de las imitaciones de aves para atraer a posibles compañeros, también se crean artificialmente animales, o partes de ellos para conocer mejor su funcionamiento interno. Por ejemplo, científicos de la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas John A. Paulson de Harvard (EE.UU.) desarrollaron un dispositivo que imita el canto de los pájaros. Reproduce canciones complejas, con una amplia gama de frecuencias y un cambio brusco de tono. Además, los investigadores que han publicado su artículo en Journal of the Royal Society Interface propusieron un modelo matemático que describe el mecanismo de este canto.

La física del canto de los pájaros aún no ha sido estudiada con suficiente detalle, y los modelos teóricos existentes describen mal los procesos que ocurren durante el proceso de canto. Por ejemplo, no pueden explicar el amplio rango de frecuencias disponibles para las aves. Además, no está claro cómo los pájaros controlan su canto. Los científicos aclararon estas cuestiones en su trabajo, desarrollando un modelo simple de siringes (órgano vocal de las aves) y la reproducción de registros de aves vivas.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma


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